En la apertura, su presidente, Castillo, alertó del momento crítico del sector: “O recuperamos la actividad o el cierre progresivo será inevitable en el medio plazo. El rumbo dependerá, en gran medida, de las decisiones que adopte próximamente el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico”.
La cogeneración, utilizada por industrias que representan el 20% del PIB industrial —alimentación, papel, cerámica, química o refino— vive un deterioro sin precedentes. El MITERD no ha concretado aún la fecha ni las condiciones de las subastas de 1.200 MW, a pesar de que la inversión asociada (1.300 M€) está lista. A ello se suma la reciente propuesta de orden retributiva 2026–2031, que recorta más de 250 millones de euros anuales al sector.
Caída en picado de la cogeneración en España “Hoy, la cogeneración está sufriendo un auténtico cogenicidio industrial”, remarcó el presidente de ACOGEN. En solo cinco años, la cogeneración ha perdido el 50% su producción, pasando de generar el 12% de la electricidad de España a apenas el 6% actual.
Según datos de la CNMC, 230 plantas —con 1.500 MW de potencia instalada— se apagaron entre 2020 y 2024 al agotar su vida útil retributiva, sin que llegara el marco prometido por Ley. Si no se actúa ya, en los próximos tres años pararán otras 140 instalaciones con 1.300 MW.
Como consecuencia de este retroceso, se han perdido gran parte de los beneficios que venía aportando la cogeneración a las industrias y a los sistemas energéticos del país:
• Pérdida de eficiencia energética: se desaprovechan 14 TWh al año de ahorro de energía primaria, lo que equivale a aumentar un 4% el consumo nacional de gas.
• Más emisiones: 3 millones de toneladas adicionales de CO₂ cada año.
• Menor competitividad: 1.500 millones de euros de merma anual en la facturación energética de las industrias cogeneradoras, que sostienen más de 200.000 empleos directos.
• Menor seguridad de suministro: la cogeneración he dejado de producir el equivalente al 30% de la energía nuclear de España, o lo que es lo mismo, apagar dos centrales nucleares distribuidas en cientos de plantas por la geografía española, que aportaban energía firme, síncrona, con control de tensión y frecuencia en redes de distribución. Esta energía que aportaba la cogeneración y contribuía a la seguridad de suministro ha sido sustituida por ciclos combinados un 50% menos eficientes, lo que incrementa los costes presentes y futuros del sistema.
Desde la patronal insisten en que la cogeneración es una actividad regulada por Ley, que precisa de un marco para operar y otro para invertir. Por eso solicitan al Gobierno:
1. Promulgación urgente del marco de inversión mediante subastas para 1.200 MW sin mayores exigencias al marco actual.
2. Ampliación de la operación hasta 2029 de las cogeneraciones que finalizan su vida útil regulada.
3. Modificación de la propuesta de orden retributiva para 2026–2031.
Las subastas anunciadas en 2021 por la actual vicepresidenta Sara Aagesen llevan cinco años de retraso. En octubre de 2025, el Gobierno volvió a aplazarlas al primer semestre de 2026, sin aclarar condiciones. En este contexto, las industrias reclaman dos garantías mínimas para invertir sin perder competitividad:
* Mantener la libertad de venta: al mercado, a terceros o autoconsumo, sin imponer un único esquema.
* Conservar la metodología europea de eficiencia, para no penalizar la competitividad respecto a otros países.
Para el presidente de ACOGEN: “Modificar estos principios básicos sería incomprensible. Destruiría valor, introduciría más rigidez, más burocracia y menos equidad. En definitiva, implica pérdida de competitividad y riesgo de deslocalización de empresas, no ya por falta de reglas claras, sino por discriminación”.
A día de hoy, estas industrias no han encontrado alternativa tecnológica que les aporte la misma competitividad que la cogeneración, un instrumento estratégico para la industria que requiere electricidad y calor en sus procesos productivos. Un estudio reciente de las patronales muestra que solo el 4% de las empresas ha encontrado alternativas viables a la cogeneración. En cambio, 82 compañías están preparadas para invertir 1.300 millones en 1.224 MW listos para operar con hidrógeno, biomasa y otros gases renovables.
Por eso, desde la patronal advierten también sobre el riesgo de deslocalización de industrias decisivas ante la falta de un esquema regulatorio mínimamente estable. En estos años de espera del marco de inversión, el sector ha trabajado para prorrogar la operación de las plantas que iban cerrando tras alcanzar el final de su vida útil, con el fin de mantenerlas operativas para que puedan acceder a las subastas. La ampliación de vida útil hasta 2029 es crucial: incluso con subastas en 2026–2028, los proyectos requieren entre dos y tres años de ejecución. Varios grupos parlamentarios —Junts, ERC, PNV y PP— han intentado aprobar esta medida legislativa sin éxito.
