En un escenario económico marcado por el encarecimiento de los costes operativos, la presión sobre los márgenes y una mayor exigencia financiera, las pequeñas y medianas empresas españolas siguen apoyándose mayoritariamente en sus propios recursos para garantizar la continuidad del negocio.
En concreto, más del 60% de las pymes sobreviven gracias a sus ahorros propios, tal y como se desprende de los datos de 2025 del II Informe de Pymes y Autónomos de España de Hiscox,
Este predominio de la autofinanciación, sin embargo, convive con un aumento progresivo de la financiación externa para sostener la actividad, que alcanza el 34% en 2025, tres puntos más que hace dos años. Este repunte, lejos de ser coyuntural, refleja tanto una mayor profesionalización financiera como una creciente necesidad de liquidez y confirma que el crédito ha dejado de ser un recurso puntual para consolidarse como un componente estable en la estructura financiera de muchas pymes.
● En comparación con 2023, aumenta la financiación externa (del 31% al 34%), aunque disminuye el apoyo financiero del entorno (del 23% al 15%) y el recurso a hipotecar la vivienda (del 6% al 5%)
● En la fase de emprendimiento, continúa predominando el uso de ahorros propios, aunque aumenta la financiación externa (del 26,5% al 33%), la ayuda familiar (del 7,5% al 14%) y el recurso a hipotecar la vivienda (del 6% al 9%)
Al mismo tiempo, se observa una notable disminución del uso de ahorros del entorno familiar para mantener la empresa, pasando del 23% en 2023 al 15% en 2025, lo que indica un agotamiento de las redes informales de apoyo tras varios ejercicios de presión económica continuada. Además, también desciende el recurso a hipotecar la vivienda, del 6% al 5%, lo que puede interpretarse como una mayor prudencia patrimonial..
En paralelo, en lo que respecta al emprendimiento, la tendencia muestra matices diferentes. Aunque los recursos propios siguen liderando el arranque empresarial (73%), el 33% de las pymes ha recurrido a financiación externa para poner en marcha su negocio, seis puntos porcentuales más que en 2023. Así pues, nos encontramos ante una mayor apertura al crédito desde el inicio de la actividad y una planificación financiera más diversificada.
Asimismo, aumenta de forma significativa la implicación del entorno familiar, que se duplica del 7,5% en 2023 al 14% en 2025, y crece el número de emprendedores que hipotecan su vivienda para iniciar la actividad, del 6% al 9%. Estas cifras apuntan a una mayor necesidad de recursos y a una asunción más elevada de riesgos personales, una dinámica que recuerda a los años posteriores a la crisis financiera de 2008, cuando el patrimonio personal actuaba como principal garantía ante un acceso más restrictivo al crédito.
