Baleària, a través de la sociedad Puerto Natura Valencia, y la propia Autoridad Portuaria de Valencia habían anunciado una inversión de cerca de 100 millones de euros para construir esas instalaciones, para los que se destinaban 100.000 metros cuadrados entre el Muelle de Poniente y el Muelle Perfecto Palacio, en la zona anteriormente ocupada por los antiguos astilleros de Unión Naval de Valencia.
Pese a que esa concesión fue aprobada por el consejo del puerto en noviembre de 2022 y entonces se anunció que podría estar operativa este mismo año, la cesión del suelo había estado paralizada todo este tiempo. Primero por cuestiones de los accesos exteriores y las alegaciones del Ayuntamiento de la ciudad.
Ahora, el organismo que preside Mar Chao asegura que se tumba la concesión «para replantearse la distribución de los muelles contemplados en este proyecto, habida cuenta de los cambios experimentados en los tráficos, en las necesidades de maniobrabilidad de los nuevos buques y en la conectividad con otros puertos».
Así, apela a motivos técnicos, como los «últimos informes de maniobrabilidad encargados para incrementar el grado de realismo de los escenarios analizados pusieron de manifiesto la necesidad de tener en cuenta consideraciones técnicas adicionales para poder garantizar una operativa segura».
Baleària se había presentado a esa concesión debido a que parte de sus tráficos, como el ferry con Argelia, se operan en unas instalaciones provisionales desde hace años y con unos accesos poco prácticos especialmente en las épocas de más demanda, como la Operación Paso del Estrecho. Según la presidenta de la Autoridad Portuaria, el organismo aún no ha decidido si tramitará la nueva licitación de una terminal única de pasajeros o diferenciará entre el tráfico de estas líneas regulares, especialmente relevantes en el caso de Baleares ya que también son vitales para el tráfico logístico y el transporte de camiones, o el de cruceros.
A la marejada por la revocación de esa terminal, el consejo de administración también ha servido para poner fin a meses de rumores de desavenencias entre la actual presidenta, nombrada por Carlos Mazón tras llegar a la Generalitat, y su director general, Enrique Belda. Tras menos de dos años Belda ha dejado el cargo «a petición propia» para retornar a su antiguo puesto en el Ministerio de Interior donde fue subdirector general de sistemas de información y comunicaciones para la seguridad. Pese a los problemas internos, Chao aseguró que respeta su decisión personal de regresar a su «anterior casa», de donde, ha recalcado, «yo le había captado para esta aventura» y ha insistido en la sintonía y colaboración mantenidas en este tiempo.
En su lugar, el consejo ha nombrado nuevo director general a Aurelio Acedo, actual jefe de Seguridad Operativa de Valenciaport.
