Algunas entidades ya han iniciado estos procesos o negocian con sindicatos, como el Santander, que podría anticipar la jubilación de unos 2.000 empleados (9,5%).
El objetivo es facilitar la salida de trabajadores desde los 50 años, ampliando el alcance habitual. Este ajuste no busca una reducción neta inmediata del empleo, ya que se prevé sustituir parte de las bajas con nuevas incorporaciones. El proceso podría extenderse hasta 2027 y afectar a unas 16.000 personas.
Sin embargo, el verdadero recorte llegaría después, impulsado por la inteligencia artificial, que podría poner en riesgo hasta 40.000 empleos en el sector financiero en la próxima década.
Varios bancos —como BBVA, Sabadell, Ibercaja y Unicaja— ya han iniciado planes similares, asumiendo costes relevantes a cambio de ahorrar gastos futuros. Mientras, los sindicatos piden que estas salidas sean ordenadas y acompañadas de mejoras laborales, en un contexto de alta presión y estrés entre los empleados.

