Esta es una de las principales conclusiones del informe “Biodiversidad y economía: financiación y viabilidad del Reglamento de Restauración de la Naturaleza de la Unión Europea”, elaborado por UPF Barcelona School of Management (UPF-BSM), y presentado hoy en la Fundación Naturgy y Nactiva. El encuentro ha reunido a representantes de la administración pública, el ámbito académico y el sector empresarial para analizar el impacto económico del nuevo reglamento europeo y los mecanismos necesarios para hacer viable su implementación, en un contexto marcado por la pérdida de biodiversidad, el cambio climático y la presión sobre los recursos naturales.
La presentación del informe ha corrido a cargo de Erola Palau, profesora y codirectora del MSc in Sustainability Management de la UPF Barcelona School of Management, quien ha destacado que la biodiversidad no es solo una cuestión ambiental, sino un factor clave para la estabilidad macroeconómica y la reducción de riesgos en las cadenas de valor. “La crisis de la biodiversidad se ha convertido en un reto central para nuestras economías y sociedades. La aprobación del Reglamento Europeo de Restauración de la Naturaleza marca un punto de inflexión histórico, al situar la restauración de los ecosistemas como una prioridad legal y estratégica. Con este informe, buscamos trasladar conocimiento riguroso al ámbito empresarial y político para acelerar la transición hacia una economía verdaderamente regenerativa”, ha afirmado Palau.
El informe subraya que el Reglamento Europeo de Restauración de la Naturaleza representa un cambio estructural sin precedentes, al fijar objetivos jurídicamente vinculantes para la recuperación de ecosistemas terrestres, marinos, urbanos y agrícolas, e introducir la obligación de que los Estados miembros elaboren Planes Nacionales de Restauración.
Uno de los ejes centrales del documento es la financiación, identificada como el principal desafío para la aplicación efectiva del reglamento. El informe advierte de la existencia de un déficit significativo de recursos y apunta a la necesidad de movilizar tanto financiación pública como privada. Entre los instrumentos clave, el análisis destaca los bonos verdes y azules, los créditos de naturaleza, los pagos por servicios ecosistémicos y determinados mercados de carbono, siempre que cuenten con métricas rigurosas, sistemas de verificación sólidos y marcos de gobernanza claros que eviten el greenwashing.
“Para que la restauración de la naturaleza sea viable a gran escala, es necesario tratarla como una inversión en infraestructuras verdes y azules, capaces de generar valor económico, ambiental y social”, ha subrayado Palau. El informe concluye que alinear políticas públicas, incentivos económicos e inversión privada es urgente para convertir el mandato normativo europeo en acción real y hacer de la biodiversidad uno de los pilares de la economía del futuro.
La directora general de Fundación Naturgy, Coronado, ha abierto la jornada poniendo en valor el papel del conocimiento riguroso para abordar los retos actuales. “Avanzar hacia un modelo económico sostenible exige situar la biodiversidad y el capital natural en el centro de las decisiones públicas y privadas”, ha afirmado. En esta línea, Joan Cabezas, cofundador y CEO de Nactiva, ha incidido en que “la restauración de la naturaleza ya no puede abordarse únicamente desde la política ambiental. Es una cuestión económica de primer orden. Europa tiene hoy el marco regulatorio, pero el verdadero reto es activar el capital necesario para llevarlo a escala. Para ello, necesitamos transformar la forma en que entendemos la inversión, integrando la biodiversidad como una infraestructura estratégica capaz de generar valor, reducir riesgos y reforzar la competitividad. Solo movilizando capital público, privado y filantrópico de manera coordinada podremos convertir esta ambición en una oportunidad real de transformación del modelo productivo”.
