La entidad, en un informe publicado este martes, reduce su estimación de crecimiento para el conjunto del área euro hasta el 0,6% en 2026 y el 1% en 2027, lo que supone un recorte acumulado de 90 puntos básicos frente a sus previsiones anteriores, y advierte de que, aunque se evitará la recesión, la recuperación será «muy superficial».
En el caso de España, el banco también recorta sus previsiones, aunque sigue situando su crecimiento por encima del de la eurozona. En concreto, espera que el PIB avance un 1,9% en 2026 y un 1,4% en 2027, frente al 2,3% y el 1,6% anteriores, respectivamente. El informe señala que el principal factor detrás de este deterioro es el escenario energético. Bank of America espera que el precio del Brent se mantenga cerca de los 100 dólares por barril hasta finales de 2026 y que el gas europeo (TTF) siga en niveles elevados durante el próximo invierno, lo que prolongará las presiones inflacionistas. Pese a la revisión a la baja, la firma destaca que España seguirá mostrando una mayor resiliencia relativa dentro del bloque, gracias en parte a su menor dependencia del gas y al mayor peso de las energías renovables. No obstante, advierte de que los consumidores notarán con rapidez el impacto del encarecimiento energético, lo que afectará tanto al consumo como a la inversión empresarial en un entorno de elevada incertidumbre.
En este contexto, aunque España parte de una posición relativamente más sólida, Bank of America subraya que el principal desafío se sitúa a medio plazo, especialmente por la evolución de la deuda pública y el aumento del gasto en pensiones, en un entorno en el que el margen para acometer reformas sigue siendo limitado.
En esta situación, eleva la inflación en la eurozona al 3,3% en 2026 y al 2,1% en 2027, retrasando la vuelta sostenida al objetivo del 2% hasta la segunda mitad de 2027. En España, la inflación se situará en torno al 3,2% en 2026 y regresará al 2% en 2027.
En cuanto a la política monetaria, Bank of America anticipa dos subidas de tipos de 25 puntos básicos por parte del Banco Central Europeo (BCE) en junio y julio de 2026, hasta situar la facilidad de depósito en el 2,5%, ante el riesgo de que la inflación se mantenga elevada durante más tiempo.
BofA espera que el precio del Brent se mantenga cerca de los 100 dólares por barril hasta finales de 2026 Posteriormente, el banco espera un giro hacia recortes a partir de junio de 2027, con bajadas trimestrales, hasta llevar los tipos a niveles cercanos o inferiores al 1,5% en 2028, en un escenario de crecimiento débil.
El informe advierte además de que los riesgos siguen siendo elevados. Una intensificación del conflicto energético podría llevar el precio del petróleo hasta los 140 dólares por barril y empujar a la eurozona a la recesión, obligando a una respuesta más contundente tanto de la política fiscal como del BCE.
