Sin embargo, no se crean ustedes que van a cambiar en mucho sus modos y costumbre. Mas bien todo lo contrario. Visto lo visto van a tratar de aguantar en el poder hasta final del año veintisiete y sino al tiempo, puesto que tanto Moncloa como sus socios han visto que el chollo se les puede acabar y deben terminar de sacar todo lo que puedan de él.
En ese contexto, los “ganadores”, es decir las derechas debería de reflexionar sobre la alta participación, un hecho que demuestra que hay ganas de votar, que los ciudadanos son mas valientes y decididos que la clase política que pretende gobernarles y que una parte importante del electorado ha actuado pensando en clave nacional y penalizando, a los que según su opinión lo están haciendo mal, lo cual no quiere decir que Aragón sea el famoso Ohio, porque en España se vota en clave regional con criterios muy distintos a los de las elecciones generales como se puede comprobar por las abundantes estadística existentes.
Otra cosa es que a lo de este domingo no se le pueda considerar una especie de ensayo de lo que puede pasar el día que Sánchez convoque elecciones. Y además de comprobar lo anterior los estrategas de los distintos partidos deberán tomar buena nota de que
la izquierda está absolutamente descompuesta. Así, los 40.000 votos perdidos por la candidata socialista la han llevado a los peores resultados del partido en la región, pero con una diferencia clave respecto a 2015: ahora el PSOE se ha hundido con un Podemos «finiquitado» que no ha llegado al 1% de los votos y un Sumar que casi se queda fuera del parlamento, logrando solo un escaño.
Se trata, por tanto de una izquierda que no está consiguiendo conectar con su propio electorado en un contexto de alta participación.
Asi no es de extrañar que en Ferraz la Comisión Ejecutiva Federal del socialismo con Sánchez a la cabeza no haya habido ni una voz critica y las justificaciones de lo ocurrido sean tan superficiales que pueda prescindir de ellas.
Decir que el PSOE ha sacado los mismos 18 escaños que obtuvo el fallecido Javier Lambán en 2015 y que le valieron para gobernar. Es una verdad a medias, añadir que la candidata del PSOE tuvo poco tiempo, puesto que si Azcón no hubiera adelantado las elecciones habría contado con 15 meses más es una nimiedad y decir que han hecho una campaña «limpia, sana y propositiva» y, a cambio, se encontró enfrente con «una campaña de acoso y derribo personal» es una mentira como un pino, porque intentar engañar a los pensionistas haciéndoles creer que, literalmente, iban a tener «445 euros menos de pensión por culpa de las derechas», es un crimen que les ha salido fatal.
Solo su fomento de la extrema derecha como alternativa del PP les ha salido bien, pero con limitaciones, porque muchos votos de Vox han salido de los que han perdido ellos mismos, aunque nunca lo querrán reconocer.
Y de momento las urnas a los armario hasta el mes que viene en Castilla Leon, que esa será otra pelea.
