Aunque forma parte de España desde 1668, Marruecos la ha reclamado de forma recurrente desde el fin del protectorado en 1956.
Más allá de la cuestión histórica, Ceuta posee un gran valor económico y militar. Su ubicación permite controlar una de las principales rutas marítimas del mundo y ejercer vigilancia sobre amplias zonas del Mediterráneo occidental y el norte de África.
Uno de sus principales activos es el bunkering, la actividad de suministro de combustible a buques. El Estrecho de Gibraltar, por el que transitan más de 100.000 barcos al año, convierte a Ceuta en un punto privilegiado para el repostaje marítimo. A ello se suma una ventaja fiscal derivada de la aplicación del IPSI, que permite ofrecer combustible a precios más competitivos.
Según datos de la Autoridad Portuaria, Ceuta suministró más de 800.000 toneladas de combustible en 2025, con un fuerte crecimiento respecto al año anterior. La actividad genera cientos de millones de euros y sitúa al puerto entre los más relevantes de España en este segmento, compitiendo con enclaves como Gibraltar, Tánger y Algeciras.
La relevancia de este negocio trasciende el ámbito económico. El control de un puerto destacado de bunkering en el Estrecho refuerza la influencia comercial, logística y estratégica de la región, además de consolidar su papel en las rutas marítimas internacionales y en el suministro energético del transporte naval.
