En efecto, según el estudio elaborado por el Registro de Economistas Asesores Fiscales del Consejo General de Economistas (REAF-CGE el incremento de los sueldos que han experimentado algunos trabajadores en los últimos años para no perder poder adquisitivo se ha traducido en una mayor tributación: a más ganancia, más pago de IRPF. Para evitar este escenario, los expertos en fiscalidad recomiendan adaptar la tarifa del impuesto a la inflación, lo que se conoce como la deflactación del IRPF, sin embargo, el Ejecutivo se niega en rotundo bajo el argumento de que beneficiaría a las rentas más altas, a la par que marca récord de recaudación.
En este contexto, un salario de 22.000 euros ha pagado 628 euros de más en los últimos cuatro años, es decir, en la Renta de 2022, 2023, 2024 y 2025. Su sobrecoste fiscal se ha incrementado un 19,7% en este período, Una persona con un sueldo de 24.918 euros ha tributado 820 euros de más en este mismo período, lo que supone una escalada del 22% frente a cuatro años antes. Mientras que un contribuyente con una renta de 45.000 euros ha pagado 1.317 euros de más de IRPF, un 20,2% más que si se hubiera deflactado el impuesto.
Para los salarios más altos, de 60.000 euros, el exceso de tributación por la inflación es de 1.480 euros, un 17% más.
No obstante, toda esta subida no solo se debe a la no deflactación del IRPF. También entra en juego la falta de actualización por parte del Ejecutivo de los mínimos personales y familiares (parte del sueldo que no tributa porque se considera esencial para cubrir las necesidades básicas) que llevan estancados en las mismas cuantías desde 2015, más de una década. Para cualquier persona sin hijos el mínimo personal está en 5.550 euros. Es decir, esa es la parte de su salario que no tributa. Sin embargo, tras cuatro años de inflación debería situarse en 7.226 euros. Si además tiene hijos a cargo, a este mínimo se le suma 2.400 euros exentos por el primero, 2.700 euros por el segundo, 4.000 euros por el tercero y 4.500 euros por el cuarto y siguientes. Estas cifras actualizadas serían de 3.124 euros por el primer descendiente, 3.515 euros, por el segundo, 5.208 euros por el tercero y 5.859 euros por el cuarto y siguientes.
Si una persona tiene mayores de 65 años a cargo suma 1.150 euros exentos, que si se actualizaran serían 1.497 euros; y si tiene más de 75 años, ahora se deduce 2.550 euros, que deberían ser 3.320 euros.
Fernández, presidente del REAF, subrayó la necesidad de deflactar la tarifa del IRPF y actualizar los mínimos personales y familiares para evitar distorsiones en la tributación. Por su parte, Carmen Jover, economista y asesora fiscal, indicó que esta falta de actualización de las magnitudes explican el por qué de la recaudación récord del IRPF.
Hacienda ingresó en 2024 un total de 142.466 millones de euros por este impuesto, una cuantía hasta un 10,1% superior a la del año anterior que el Gobierno achaca al dinamismo del empleo, sin hacer referencia a la no deflactación del tributo y a la falta de actualización de los mínimos personales y familiares
