Según los últimos datos publicados por el Banco de España, el crédito al consumo creció un 11% interanual en el pasado mes de febrero, dentro de un aumento general del 4,6% en la financiación a las familias. Este ascenso no solo revela más volumen, sino un uso más normalizado de la financiación para afrontar gastos cotidianos y estructurales, desde la vivienda hasta la salud.
Los datos internos de Prestalo revelan que los préstamos personales se destinan mayoritariamente a usos que coinciden con las categorías que impulsan el crédito al consumo según el regulador. En 2025, las reformas del hogar representaron el 12% de las solicitudes; la salud, el 7%; la compra de vehículos usados, el 11%, y la de vehículos nuevos, el 3%; mientras que la reunificación de deudas ascendió al 14% del total. Estos porcentajes muestran con claridad que las familias están utilizando la financiación para cubrir necesidades concretas y crecientes que forman parte de su economía real.
La normalización del préstamo personal se refuerza en ámbitos como la salud, donde los tratamientos dentales o psicológicos siguen generando gastos que muchas familias no pueden asumir al contado. La salud o la reforma de un hogar son gastos que no se puede aplazar indefinidamente. En paralelo, la creciente tendencia hacia la reunificación de deudas evidencia que el consumidor ya no solo pide crédito para comprar, sino también para ordenar su economía, un comportamiento coherente con el dinamismo del crédito al consumo que señala el Banco de España.

