Fue entonces cuando se localizaron en Cerdanyola del Vallès (Barcelona) los primeros casos y desde entonces, los confirmados se elevan a 155. Ayer, la zona cero se amplió, y pasó a abarcar 12 municipios a un total de 14. La decisión llegó tras la localización de dos animales muertos en una urbanización de Molins de Rei, y los límites se aplican en este municipio y en la localidad limítrofe de El Papiol. La Generalitat señaló que el nuevo foco fuera del primer perímetro no afecta a ninguna explotación ganadera y que todos los positivos siguen correspondiendo a jabalíes salvajes. El Ministerio de Agricultura destacó que pese al mayor alcance territorial de las medidas más severas, no hay ningún cambio relevante a nivel epidemiológico.
Donde sigue la incertidumbre es en determinar el origen del foco. La primera hipótesis -un bocadillo con embutido contaminado- ha regresado tras descartarse la otra gran alternativa que se barajó, que es que el virus saliera del laboratorio Irta-Cresa, situado junto al lado del lugar donde se localizaron los primeros jabalíes que dieron positivo. Tras semanas de especulaciones, el pasado lunes un informe del Ministerio de Agricultura descartó esta posibilidad.
Mientras sigue la investigación sobre cómo pudo llegar el virus en la región metropolitana de Barcelona, se realizarán batidas tanto en la zona cero como en un radio más amplio de 20 kilómetros, donde se aplican restricciones más laxas.
Se reforzarán también los cercados de las autovías N-II y la B-23 para evitar puedan escaparse animales contagiados de una patología que no afecta a los humanos, pero que sobresale por su alta capacidad de transmisión en los animales. Prueba de ello es que se puede expandir a través de los zapatos del personal que trabaja sobre el terreno o mediante las ruedas de los vehículos que utilizan. En los municipios afectados, está totalmente cerrado el acceso al medio natural, y tampoco pueden realizarse actividades de caza o de gestión forestal. Está totalmente prohibido alimentar a los jabalíes y cualquier actividad que pueda conllevar su acercamiento o dispersión.
Precisamente, el objetivo es contener a los jabalíes estén o no contagiados, para evitar que se transmita el virus en una comunidad que sobresale por la implantación de la industria porcina. En toda Cataluña, están contabilizadas casi 5.300 explotaciones ganaderas y están censados alrededor de ocho millones de cabezas.
Poco antes del estallido de la crisis, España cerró un acuerdo con el principal importador, China, para territorializar la prohibición a las zonas afectadas. Esta semana, Filipinas aceptó aplicar este protocolo, según una circular. En Japón, cuarto destino para el sector, se mantiene el veto a toda la producción nacional. El porcino es la joya de la corona de la potente industria agroalimentaria de España, que es el primer exportador de cerdo de la UE.
