A ello se ha sumado un repunte del precio del petróleo, factor que estuvo ausente el pasado ejercicio. Este entorno está resultando favorable para un posicionamiento que mantenga un enfoque defensivo y diversificado ante un ciclo más fragmentado, con menor exposición a EE. UU., prudencia en duración y una apuesta sectorial por banca europea, salud, energía estadounidense y tecnología china.
Es decir se trata de un posicionamiento estructural defensivo y flexible en un entorno macroeconómico más complejo, caracterizado por tensiones geopolíticas persistentes, riesgo de inflación estructural y divergencias en políticas monetarias. En este contexto, hay que forzar el papel de los activos reales como herramienta de preservación de capital y mantenemos niveles elevados de liquidez que nos permiten adaptarnos con agilidad a distintos escenarios.
En renta variable, tras el intenso rally vivido por las bolsas en 2025, habra que mantener una posición por debajo de la neutralidad. Las elevadas valoraciones en EE. UU. y el creciente riesgo de concentración en compañías vinculadas a la inteligencia artificial aconsejan prudencia. Es preferible una diversificación geográfica fuera de Estados Unidos, con foco en Europa, Japón y mercados emergentes. A nivel sectorial, destaca la banca europea por su apalancamiento operativo en un entorno de tipos todavía elevados, el sector salud por su perfil defensivo y estructural, y energía en Estados Unidos por su disciplina de capital y generación de caja. En China hay que sostener una visión constructiva pero cauta, con sesgo sectorial hacia tecnología, apoyados en el estímulo fiscal, valoraciones atractivas y deterioro del mercado inmobiliario.
En renta fija, hay que ser prudente en duración y crédito estadounidense ante el riesgo de repuntes inflacionarios y un posible empinamiento adicional de la curva de tipos. En contraste, identificar oportunidades en deuda emergente en moneda local, favorecida por la debilidad del dólar, así como en deuda soberana japonesa a largo plazo, apoyada en la normalización gradual de su política monetaria y la infravaloración del yen. En divisas, mantener infraponderación en el dólar estadounidense.
En materias primas, mantener un peso estructural en oro, complementado con exposición a metales industriales y metales raros vinculados a la transición energética y a la infraestructura necesaria para el desarrollo de la inteligencia artificial.
En este contexto. Durante el mes hemos ajustado tácticamente la exposición a renta variable, reduciendo posiciones en mineras de oro y metales raros e incrementando peso en energía, al tiempo que implementamos coberturas en Europa y Estados Unidos. En materias primas, disminuimos exposición en oro y cobre y cerramos la posición en plata antes de la corrección de finales de mes en metales preciosos. En renta fija, seguimos gestionando activamente la liquidez, renovando vencimientos mediante la compra de bonos y pagarés a corto plazo, reforzando así la flexibilidad de las carteras.
En conjunto, mantenemos una estrategia orientada a la preservación de capital y a la identificación selectiva de oportunidades en un entorno que previsiblemente seguirá ofreciendo volatilidad, pero también ineficiencias aprovechables para una gestión activa y disciplinada.
