Este comportamiento encuentra reflejo en el mercado de bonos japonés, que ha cotizado con firmeza desde la victoria electoral de Takaichi, gracias a los esfuerzos de las autoridades por tranquilizar a los inversores respecto a la sostenibilidad de la política fiscal. Fuera de Asia, el sólido dato de empleo en Estados Unidos combinado con una inflación más moderada de lo anticipado está empezando a alimentar un discurso más optimista, pese a que los mercados bursátiles muestran cierta inestabilidad. Por el momento, el riesgo de titulares de Trump ha perdido intensidad, y las divisas vuelven a responder principalmente a los factores tradicionales: datos macroeconómicos y expectativas sobre tipos de interés.
La agenda de la próxima semana estará dominada por la publicación de los índices PMI de actividad empresarial, el indicador adelantado de referencia a nivel global. Todas las grandes regiones económicas conocerán sus respectivos datos el viernes. Pondremos especial atención en las cifras europeas, para comprobar si se confirma el tímido repunte de los pedidos industriales alemanes y si el paquete de estímulo fiscal comienza por fin a trasladarse a los indicadores reales. Además, será una semana intensa en el Reino Unido, con la publicación de los datos del mercado laboral el martes y el informe de inflación de enero el miércoles.
EUR
La moneda común se mantuvo en un compás de espera la semana pasada frente a la mayoría de sus contrapartes, ante la ausencia de noticias relevantes procedentes de la zona del euro. Ahora la atención se centra en los datos de producción industrial de esta semana (lunes) y, sobre todo, en los índices PMI de actividad empresarial (viernes), que deberían confirmar los primeros signos de recuperación del sector manufacturero alemán (observados en los pedidos de fábrica pendientes), a medida que el paquete fiscal de Merz empieza a permear en la economía real.
Con el BCE habiendo concluido ya su ciclo de recortes de tipos de interés, anticipamos una apreciación del euro frente a la mayoría de las divisas durante el resto del año.
USD
La semana pasada llegaron dos noticias positivas sobre la economía estadounidense. Por un lado, el informe de empleo de enero mostró una creación de puestos de trabajo muy superior a lo esperado, acompañada de una caída en la tasa de desempleo y una aceleración en el crecimiento de los salarios. Por otro lado, el dato de inflación del viernes indicó que esta robustez del mercado laboral no está generando presiones inflacionistas adicionales, aunque los niveles siguen por encima del objetivo de la Reserva Federal. Estos datos no ofrecen muchos argumentos a los defensores de una política monetaria más acomodaticia dentro del FOMC.
La atención se centra ahora en las audiencias de confirmación del nominado a presidir la Fed, Kevin Warsh, para evaluar su posible influencia en el equilibrio interno de la institución. Mantenemos la cautela ante los riesgos de erosión institucional y de presiones políticas para recortar tipos de interés, por lo que conservamos una visión bajista sobre el dólar a largo plazo.
GBP
La libra esterlina se mantuvo bastante estable tras una semana marcada por noticias políticas contradictorias en el Reino Unido. Por un lado, el liderazgo de Keir Starmer parece consolidado por el momento; por otro, los sectores más izquierdistas del Partido Laborista están ganando terreno e influencia interna. Los datos del PIB del cuarto trimestre resultaron decepcionantes, con un crecimiento apenas del 0,1 % y por debajo de lo esperado. Mucho más relevantes serán la avalancha de indicadores que recibiremos está semana por ser más recientes. Entre ellos destacan los del mercado laboral correspondientes a diciembre y enero, seguidos del dato de inflación del miércoles y los índices PMI del viernes.
Los mercados descuentan actualmente una probabilidad cercana a dos tercios de que el Banco de Inglaterra recorte tipos en su reunión de marzo, pero la publicación de estos datos clave esta semana debería ofrecer una imagen mucho más nítida sobre la trayectoria de la política monetaria británica.
