En efecto, la capacidad de EAU para producir mucho más crudo del que está bombeando en la actualidad es una de las más importantes del mundo. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha publicado en el informe mensual de junio un recuadro titulado ‘EAU incrementa sus exportaciones y la oferta de petróleo con nuevos planes de crecimiento en el horizonte’, donde se ponen números a esa capacidad ociosa y a los planes de futuro para aumentarla aún más. Además, ese informe se ha publicado el mismo día que la agencia Bloomberg sacaba a la luz una exclusiva en la que EAU asegura tener ya una hoja de ruta inamovible para poner fin a la dependencia del estrecho de Ormuz para exportar su petróleo.
El ministro de Industria y Tecnología Avanzada de Emiratos y consejero delegado de ADNOC, Sultan Ahmed Al Jaber, ha afirmado que la compañía podría recuperar los niveles de producción previos a la guerra en apenas dos semanas, el problema es la dependencia de Ormuz para exportar ese crudo en la actualidad. Aun así, la abundancia de recursos y la creciente capacidad exportadora del país sitúan a Emiratos en una posición privilegiada para seguir aumentando su producción durante 2027 incluso sin depender de una reapertura completa de Ormuz, aseguran desde la AIE.
EAU ya tiene algunas alternativas a Ormuz, pero aún son insuficientes para exportar todo su crudo. Desde la AIE destacan que las importantes inversiones en almacenamiento, oleoductos, infraestructuras nacionales y rutas alternativas de exportación han permitido al país mantener un elevado nivel de ventas al exterior incluso en medio de las graves disrupciones regionales. El oleoducto Habshan-Fujairah, de 380 kilómetros, proporciona una vía alternativa al estrecho de Ormuz con capacidad para transportar 1,8 mb/d hacia el golfo de Omán para los crudos producidos en tierra firme. Además, el complejo de almacenamiento subterráneo de Mandous, cerca de Fujairah, con capacidad para 42 millones de barriles, junto con las importantes reservas de petróleo almacenadas en países consumidores, ha permitido a Emiratos resistir los primeros meses del cierre del estrecho.
EAU también está acelerando la construcción de un segundo gran oleoducto transversal, el denominado West-East Pipeline, que discurrirá en paralelo a la actual infraestructura Habshan-Fujairah. El proyecto ya está completado al 50% y su entrada en funcionamiento está prevista para mediados de 2027. Una vez finalizado, elevará la capacidad total de exportación que evita Ormuz hasta 3,3 mb/d y podría permitir que parte de la producción de grandes proyectos marinos como Das Island o Zirku llegue a los mercados internacionales sin necesidad de atravesar el estrecho. Además, ADNOC estudia construir un oleoducto para productos refinados y una línea adicional que permitiría a otros productores del Golfo transportar petróleo por tierra hasta el golfo de Omán.
Según Al Zeyoudi, el núcleo del plan emiratí pasa por una gran ampliación de los puertos orientales de Dibba, Fujairah y Khor Fakkan, situados fuera del estrecho, en la costa del golfo de Omán. Además, Emiratos construirá al menos un nuevo puerto adicional en esa misma costa. Esta estrategia irá acompañada de la ya mencionada inversión en nuevos oleoductos, así como en redes ferroviarias y de carreteras. Estos proyectos permitirán mejorar las conexiones entre los puertos orientales y los campos petrolíferos, gasísticos e instalaciones energéticas del país.
Antes de la guerra, alrededor de una quinta parte del comercio mundial de crudo y gas natural licuado atravesaba el estrecho de Ormuz. Su cierre ha tenido repercusiones en toda la economía mundial, impulsando la inflación y desacelerando la economía de los países importadores. Además, este susto ha acelerado la electrificación y la inversión en renovables, lo que al mismo tiempo reduce la demanda de petróleo. Emiratos Árabes Unidos es consciente de que los años dorados del petróleo quizá ya han quedado atrás, pero quiere aprovechar que todavía quedan años de una demanda fuerte. Por ello, reducir la dependencia emiratí de Ormuz es una prioridad aunque no será una tarea sencilla. Los oleoductos podrían permitir con el tiempo que la mayor parte del crudo y de los productos refinados se exporten desde los puertos orientales, pero será mucho más difícil redirigir otros productos, como el gas natural licuado o el aluminio.
Además, Emiratos depende en gran medida de los puertos del golfo Pérsico, como Jebel Ali (el mayor centro mundial de contenedores fuera de Asia oriental) para sus importaciones. Transportar mercancías desde los puertos orientales hasta grandes ciudades como Dubái o Abu Dabi supondrá costes más elevados. Al Zeyoudi aseguró que estos costes se compensarán gracias a una gran expansión de la red ferroviaria nacional y subrayó que tanto Jebel Ali como el puerto Khalifa de Abu Dabi seguirán desempeñando un papel fundamental como centros logísticos y de redistribución.

