Las propias compañías están financiando a sus clientes sin saberlo, asumiendo un coste de financiación que en muchos casos ni siquiera tienen identificado como tal. Así lo revelan los datos del Treasury Monitor de Embat. Los datos, correspondientes al primer trimestre de 2026, ofrecen una radiografía basada en comportamientos financieros reales, no en encuestas, del estado de los cobros y pagos en la empresa española.
El problema tiene una dimensión estructural que los datos macroeconómicos confirman. Según el Observatorio de Morosidad de CEPYME, el plazo medio de pago entre empresas privadas sigue estando un 34% por encima del límite legal fijado por la Ley de Morosidad. Solo el 15% de las grandes empresas pagó dentro de los plazos legales en 2025, frente al 26% del año anterior, y el coste financiero total asociado a esos retrasos superó los 5.568 millones de euros, de los que casi 2.000 millones correspondieron exclusivamente a pymes.
La consecuencia más inmediata aparece en los datos de descubierto. En el primer trimestre de 2026, según el análisis de Embat, las empresas entraron en números rojos una media de 1,53 veces por compañía, acumulando 22,8 días en descubierto. En la práctica, en cada uno de los tres meses del trimestre hubo al menos un episodio de tensión de liquidez por empresa.
Además, las empresas españolas pagan a sus proveedores con un retraso medio de 14,42 días en el primer trimestre de 2026, lo que las sitúa 1,3 días por encima de la media europea, confirmando que el problema no es solo de gestión interna, sino también de cultura de pago.
