Repsol, Telefónica y BBVA llevaban tiempo reduciendo su exposición al país, y el posible cambio de Gobierno abre ahora un nuevo periodo de incógnitas sobre su futuro.
El caso de Repsol es el más destacado. La petrolera española lleva meses afrontando trabas para operar con normalidad tras la decisión de Estados Unidos de revocar la licencia que le permitía exportar crudo venezolano. Esa autorización era esencial para recuperar parte de la deuda que la petrolera estatal venezolana mantiene con la compañía –más de 600 millones de euros, según fuentes de la empresa– mediante entregas de petróleo. La salida de Maduro abre la posibilidad de que Repsol pueda volver a solicitar esa licencia, aunque por ahora el desenlace sigue siendo incierto.
Telefónica, por su parte, confirmó el pasado mes de noviembre su intención de salir de Venezuela como parte de su plan estratégico 2026-2029. La operación, sin embargo, estaba condicionada a la aprobación del Gobierno de Maduro, lo que dificultaba la venta de activos, por lo que su salida sigue siendo una incógnita.
También BBVA mantiene presencia en Venezuela a través de su filial BBVA Provincial, con unos 2.000 trabajadores. En los últimos años, el banco ha reducido de forma significativa su exposición al país, adaptándose a un mercado cada vez más limitado.
