Esta cifra culmina además una década de crecimiento sostenido en esta etapa de la investigación, el final de una compleja, prolongada y arriesgada carrera de fondo que supone la I+D de los nuevos medicamentos, que empieza cuando investigadores identifican un compuesto prometedor, en la etapa preclínica, y culmina años después, cuando, si todo ha ido bien, el nuevo fármaco se pone a disposición de los pacientes. El crecimiento, sostenido desde 2016, se ha hecho especialmente patente en los últimos dos años, con más de un centenar de ensayos adicionales. Además, España es, con diferencia, el país europeo más activo en investigación clínica. Tal como reflejan los datos de la plataforma de registro de ensayos clínicos europeos (CTIS), nuestro país inició en 2025 un total 849 ensayos clínicos, muy por delante de Francia (732), Alemania (711) e Italia (593).
La búsqueda de nuevos fármacos contra el cáncer concentra cuatro de cada 10 ensayos y es el área terapéutica con mayor número de estudios. El nuestro es el país europeo con más investigaciones en esta área y varios hospitales españoles son referencia a nivel europeo. Este tipo de estudios son clave, como resalta la Aemps, porque consiguen reclutar un número suficiente de pacientes en distintos países para obtener resultados sólidos y acelerar el desarrollo de tratamientos. Tras los tumores, las áreas con mayor número de estudios son las patologías del sistema inmunitario (10,5% de las investigaciones), las relativas al sistema nervioso (6,9%), cardiovascular (6,2%) y tracto respiratorio (4,4%). El 22,5% de los ensayos se destinaron a enfermedades raras. Los ensayos en fase 1 representan el 25% y en fase 2% el 31%, ambas fases en crecimiento en las últimas décadas ponen de manifiesto la fortaleza de España en investigación clínica y además, el alto nivel científico de los profesionales sanitario,

