El dinamismo del turismo, la hostelería y el ocio ha permitido que el PIB supere por primera vez los 2 billones de dólares.
Sin embargo, la última actualización del FMI sitúa a España en la decimocuarta posición entre las mayores economías del mundo, tras ser superada por México y Australia. Para 2026, el organismo prevé un PIB de 2,09 billones de dólares para España, frente a los más de 2,12 billones estimados para ambos países.
La principal ventaja de México es su mayor población, con 133 millones de habitantes frente a los cerca de 50 millones de España, lo que favorece una expansión más rápida de su fuerza laboral. Australia, por su parte, combina un fuerte crecimiento demográfico con el impulso de la minería y la apreciación de su moneda, factores que han reforzado el tamaño de su economía en términos internacionales.
Pese a este retroceso en el ranking, España mantiene un crecimiento superior al de gran parte de las economías desarrolladas. Aunque la actividad se ha moderado por la menor contribución de las exportaciones, el empleo y la demanda interna siguen sosteniendo la expansión. En el segundo trimestre de 2026, el PIB avanzó un 0,7%, una décima más que en el trimestre anterior.
Y es que, la economía española creció un 2,7% interanual, una tasa similar a la del trimestre anterior y tres veces superior a la media de la eurozona. La demanda nacional aportó 3,3 puntos al PIB, mientras que la externa restó 0,6. El principal motor sigue siendo el empleo: España supera ya los 22 millones de ocupados, con un aumento interanual del 2,8% en horas trabajadas y del 2,3% en empleo equivalente a tiempo completo. Algunos analistas destacan además una mejora de la calidad productiva.
Este crecimiento se apoya sobre todo en la expansión del mercado laboral. Aunque impulsa el PIB agregado, su efecto sobre indicadores como el PIB per cápita o los salarios reales es más limitado, ya que la riqueza debe repartirse entre una población cada vez más numerosa.
Pese a ello, este modelo resulta preferible al estancamiento, aunque también genera desafíos. Entre ellos destaca la vivienda: el aumento de la población, cercano a 500.000 personas al año, contrasta con una oferta insuficiente por trabas regulatorias y cuellos de botella, lo que encarece el acceso a la vivienda.
En términos macroeconómicos, España mantiene un comportamiento destacado y se ha convertido en uno de los principales motores de la eurozona. La intensa creación de empleo, con cerca de 1,9 millones de nuevos puestos entre 2023 y 2025, ha impulsado el crecimiento y refuerza la percepción de que el país atraviesa un ciclo económico más dinámico que el de gran parte de Europa.
