En el caso de España, el informe señala que el incremento del gasto médico se mantendrá en torno al 9 %, muy por encima de la inflación general, que se prevé continúe descendiendo hasta el 2 %. Esta evolución supone un desafío añadido para las empresas a la hora de garantizar beneficios de salud sostenibles y competitivos para sus empleados.
En Europa, el informe destaca que el envejecimiento de la población y las necesidades sanitarias asociadas son la principal preocupación para el 77 % de las aseguradoras, seguidas de la ineficiencia derivada de procedimientos innecesarios o reclamaciones fraudulentas (65 %) y del impacto de los avances tecnológicos (60 %).
A nivel global, el informe prevé que las tasas de tendencia médica —que reflejan el incremento anual del coste por persona en los reembolsos de prestaciones sanitarias— volverán a superar el 10 % en la mayoría de las regiones por sexto año consecutivo, impulsadas principalmente por la inflación, los cambios en los patrones de uso y la aparición de nuevos tratamientos.
El informe destaca que, aunque el cáncer, las enfermedades del sistema circulatorio y los trastornos musculoesqueléticos siguen siendo las principales causas de gasto en reclamaciones, las presiones financieras sobre los planes de salud patrocinados por las empresas —como la inflación y los tratamientos más costosos— se están intensificando. Además, los riesgos laborales, incluidos los derivados de la propia actividad, la exposición al ruido y la contaminación del aire, han surgido como factores significativos que contribuyen al aumento de los costes de las reclamaciones.
Balzano, presidente del negocio de Salud y de Mercer Marsh Benefits, comentó: “Por primera vez en cuatro años, las aseguradoras prevén que las empresas empiecen a reducir coberturas para contener los costes, en lugar de mejorar los planes. Si bien reducir la cobertura puede aliviar los presupuestos a corto plazo, esta medida puede perjudicar la experiencia del empleado y su seguridad financiera, además de debilitar la capacidad de la empresa para atraer y retener talento. Por ello, nuestros expertos colaboran con los clientes para identificar oportunidades de optimización de los planes y garantizar el acceso ininterrumpido a una atención sanitaria de calidad, con el fin de proteger el bienestar de los empleados y hacer frente a los retos económicos”.
El informe también pone de manifiesto las persistentes lagunas en la cobertura de beneficios, especialmente en ámbitos como la salud mental, la salud reproductiva y el apoyo a una plantilla cada vez más envejecida. Aunque la mitad de las aseguradoras a nivel mundial incluyen asesoramiento psicológico en sus planes, solo un tercio contempla la cobertura de medicamentos para la salud mental, y únicamente una cuarta parte suele incluir pruebas de detección o cribados de salud mental en sus pólizas. A medida que más personas retrasan su jubilación y permanecen en activo durante más tiempo, los beneficios dirigidos a este colectivo cobran especial importancia para mantener a los empleados sanos, motivados y productivos. La atención preventiva, como los cribados oncológicos y las visitas periódicas al médico de atención primaria, puede ayudar a detectar problemas de salud en fases tempranas, reducir costes futuros y favorecer el bienestar a largo plazo.
De cara al futuro, el informe señala que un 76 % de las aseguradoras están preocupadas por el impacto de la ineficiencia y el derroche en los servicios sanitarios sobre la sostenibilidad de los costes, y muchas esperan que las empresas den prioridad a iniciativas de control del gasto, como una mejor gestión de las grandes reclamaciones. La adopción de estrategias innovadoras de contención de costes y la gestión proactiva del riesgo ayudarán a mantener unos beneficios sanitarios asequibles y eficaces.

