Según Reuters dicha demanda, interpuesta en el Tribunal de Apelaciones de Reino Unido, estaba valorada en algo más de 1.000 millones de libras. Según el acuerdo, 160 millones de libras estarán disponibles para los desarrolladores de aplicaciones que hayan vendido una aplicación en Google Play entre agosto de 2018 y julio de 2026, mientras que otros 100 millones de libras estarán destinados a cubrir los costes de presentar y financiar la demanda.
Los abogados del académico Barry Rodger, quien lideró el caso, alegaron que Google había abusado de su posición dominante para impedir que los desarrolladores distribuyeran sus aplicaciones por medios alternativos y que les cobraba una comisión injusta, normalmente del 30%. Estaba previsto que el caso llegara a juicio el próximo mes ante el Competition Appeal Tribunal (CAT) de Londres, convirtiéndose en el cuarto caso de este tipo contra una gran empresa tecnológica desde comienzos de 2025, después de demandas similares contra Apple, Qualcomm y Sony.
Sin embargo, el jueves, Rodger anunció que había alcanzado un acuerdo de conciliación propuesto con Google, sujeto a la aprobación del CAT, en virtud del cual Google no admitía ninguna responsabilidad ni conducta ilícita.
