«No debemos dinero a ningún banco ni institución, la empresa está creciendo y abriendo nuevas rutas» ha reconocido el directivo que ha depositado su confianza en su nuevos socios durante un desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum.
«Los turcos me han dado el dinero y el poder de seguir gobernando Air Europa y seguir tirando para adelante de una empresa nacional, muy competitiva y muy moderna» ha defendido, antes de explicar que fue él mismo quien solicitó la entrada de un directivo del grupo turco en el consejo. Una posibilidad que, en cambio, no ve con buenos ojos en el caso de IAG, al tratarse de la matriz de su principal competidor en los cielos, Iberia.
Sobre la negociación para dar entrada a un nuevo socio en el capital que se saldó con la inyección de 300 millones de Turkish por una cuarta parte del accionariado y valoró la aerolínea en 1.175 millones, el empresario ha detallado que «los alemanes» (en referencia a Lufthansa) «se quedaron con la boca abierta» cuando se les anticiparon los turcos, porque querían gobernar la empresa, algo que no iba a permitir. «Cuando yo muera, pero mientras viva y esté sano y esté bien, no dejaré a nadie más que yo que gobierne Air Europa», ha esgrimido.
Esta venta, precisamente, fue el impulso que anhelaba la compañía para anticipar un año la devolución de los 475 millones de euros en préstamos públicos concedidos por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, cerrando el ciclo de financiación pública que garantizó la continuidad de la aerolínea durante la pandemia. Según Hidalgo, este apoyo «no fue un rescate, sino un crédito y, entre 2024 y 2025, hemos pagado 1.000 millones al Gobierno a cambio de nada”. «Ningún Gobierno -ha continuado- y me ha ayudado nunca a nada. Todo ha sido puro esfuerzo, sudor e intuición”.
La pandemia, ha confesado, supuso el mayor obstáculo que ha enfrentado durante su amplia carrera empresarial, durante la cual se paralizó toda la actividad por decisión política, llevando a Air Europa a unas pérdida de 1.400 millones de euros. En este contexto, Hidalgo ha querido subrayar su filosofía empresarial y financiera, reivindicando que «todo lo que he ganado en la vida lo he invertido. Yo no he tenido apego al dinero, ni tengo nada en los bancos. Si piden a los bancos mis cuentas corrientes, no hay dinero, pero no debo». «Y si miras las cuentas de todas las sociedades, tampoco hay dinero, pero tampoco deben», ha añadido.
