El grupo tecnológico y de defensa encara una nueva etapa con el nombramiento, en la madrugada del jueves pasado, del ex consejero delegado de Criteria Ángel Simón, tras la dimisión de su antecesor en el cargo de presidente, Ángel Escribano. Escribano dimitió después de dos meses de especulaciones sobre su posible salida y pese a la renuncia de EM&E a seguir adelante con la operación con Indra. Tras este cambio en la cúpula directiva, De los Mozos ha escrito unas líneas en su perfil de Linkedin para «transmitir tranquilidad y fuerza» a toda la compañía, a sus clientes, proveedores y accionistas.
«Indra Group está en su mejor momento, tenemos un plan estratégico que desde hace años cumplimos y que ya hemos superado. Ha llegado la hora, como ya hemos dicho, de darle un nuevo empujón», ha destacado su consejero delegado.
De los Mozos es el autor del plan estratégico Leading the Future (‘Liderando el futuro’) para el trienio 2024-2026, cuyos objetivos se dieron por cumplidos en 2025. El pasado mes de octubre, el CEO anunció una segunda fase de este plan, que se llamará «Leading the Futuro Scale-up» (centrado en la escalda de negocio) y que anunció para el segundo trimestre de 2026. El reto adelantado por De los Mozos pasa por ingresar 7.000 millones de euros en 2026, un 28 % más que en 2025, y por alcanzar los 10.000 millones en 2030.
Tras subrayar su «absoluto compromiso» con la compañía y con todos «los grandes profesionales que la hacen posible», ha indicado que Indra entra en una etapa que «está llena de retos interesantes y de grandes cosas que están por venir».»¡Tenemos que continuar con energía e ilusión, dando impulso a este gran grupo!», ha concluido.
Sin embargo, según algunas informaciones algunos bancos de inversión y fondos institucionales han reducido su participación o salido del capital desde que se inició la batalla por la presidencia y las reiteradas pretensiones de Sánchez de tener el control sobre el mundo empresarial, con cambios de opinión sobre un mismo asunto. Pero también porque en la lucha se ha perdido la oportunidad de que España cree un campeón nacional de la defensa, después de que los hermanos Escribano renunciaran al proyecto de fusión de su compañía, EM&E, con Indra.
Según The Objective, el caso más llamativo es el de Davidson Kemper, que a finales de marzo salió por completo del capital, al desprenderse del 1% que tenía desde octubre de 2025, cuando la integración de ambas firmas estaba sobre la mesa. Hay más casos, como el de Bank of America, que ha pasado de un 3,4% a un 2,8% en semanas. El grupo norteamericano llegó a tener una participación del 5%. UBS es otro ejemplo de la pérdida de confianza en Indra, una vez que se ha guardado la fusión en un cajón. La entidad suiza ha reducido su peso del 4,18% al 2,2%, mientras que Morgan Stanley lo ha bajado del 3,3% al 2,1%. Otros, en cambio, han elevado su posición, como el estadounidense T. Rowe Price, que ha aumentado su presencia hasta el 5%.
Al tiempo que se han producido estos movimientos, un fondo que apuesta por que la cotización se desplomará ha invertido más acciones en Indra. El ataque bajista, lo ha hecho AQR Capital Management, que ha desembolsado más de 200 millones para ganar dinero si las acciones de la tecnológica se derrumban. Poco a poco ha ido ampliando sus posiciones a corto hasta el 2,71% de la sesión del martes, es decir, horas antes de que Escribano anunciara su marcha de la compañía. Hace unos días, era de menos de un 2,5%. Otros inversores bajistas han seguido el camino contrario, pero no han disminuido en la misma proporción el ajuste. Así, el fondo de pensiones de Canadá ha recortado de algo más de un 0,6% a un 0,5% la participación en la entidad con la pretensión de que Indra se hunda en bolsa.
