En España, sin embargo, el sector primario (agricultura, silvicultura, ganadería y pesca) muestra una evolución positiva, con una caída interanual de las insolvencias del 47,2 %, según Coface. En contraste, aumentan en educación (+69,6 %), sanidad y servicios sociales (+9,4 %), actividades financieras y seguros (+6,3 %) y transporte (+2,9 %). A nivel global, las insolvencias crecieron un 12 % a inicios de 2026, mientras que en España descendieron un 10,3 %.
En un contexto de tensiones geopolíticas y mayores costes, se prevé un alza global de insolvencias del 6 % en 2026 —más del doble de lo estimado inicialmente—, frente a un incremento más moderado en España, de entre el 2 % y el 3 %. Los sectores más vulnerables siguen siendo la construcción, la química y el textil, por su exposición a costes y demanda.
Factores como los altos tipos de interés, el elevado endeudamiento y la retirada parcial de ayudas públicas continúan presionando a las empresas. En economías clave, estas tensiones ya afectan a la industria y la construcción en EE. UU., al sector manufacturero en Alemania, al comercio y construcción en Francia y a los sectores más endeudados en Japón.
La combinación de costes elevados, márgenes reducidos y financiación más restrictiva limita la capacidad de ajuste, especialmente en pymes. Esto ha consolidado un aumento estructural de las insolvencias desde 2025.
Además, el impacto del conflicto en Oriente Medio ha intensificado la incertidumbre, elevando los costes energéticos y afectando a la inversión. Aunque algunos países mantienen medidas de apoyo, estas son más limitadas que en crisis anteriores, lo que reduce su capacidad para contener los impagos.
