La subyacente se mantuvo sin cambios en el 2,6%. La moderación de la tasa general en diciembre es el resultado del descenso mensual del precio de los productos energéticos y, en menor medida, de la bajada de la inflación en los alimentos no elaborados. Entre los primeros, el abaratamiento de los combustibles y del gas ha más que compensado la subida de precio mensual de la electricidad; entre los segundos, redujeron su inflación en cuatro décimas, hasta el 6,2%. Los alimentos elaborados, por su parte, elevaron su tasa de inflación en cuatro décimas, hasta el 2,1%. Si se excluyera el aceite de oliva, cuyo precio cae un 31,6% interanual, y el tabaco, la tasa de inflación de este grupo sería del 3%.
En 2025, la tasa media de inflación general fue del 2,7%, una décima menos que la media de 2024. La aceleración de la inflación en los componentes más volátiles –alimentos no elaborados y productos energéticos– fue compensada por la bajada de la inflación subyacente en seis décimas hasta el 2,3%. El descenso de esta última obedeció a la fuerte caída el precio del aceite de oliva, del 39%. Por otra parte, la tasa de inflación también ha estado influida, al alza, por la normalización del IVA de los alimentos, la introducción de tasas de basura y la eliminación de los subsidios al transporte público.
El escenario central de previsiones para 2026 apenas varía, por lo que Funcas mantiene una media anual del 2,4% tanto para la tasa general como para la subyacente. Ambas se mantendrán, con altibajos, por encima del 2% todos los meses del año.
