La fragmentación de expectativas obliga a las compañías a personalizar sus estrategias de atracción y fidelización del talento.
Aunque más de la mitad de los encuestados sitúa un salario competitivo como su principal prioridad, la estabilidad laboral (48%) y un buen ambiente entre compañeros (38%) también ocupan posiciones destacadas. Sin embargo, ninguna condición logra un consenso absoluto.
El informe muestra además cómo cambian las expectativas con la experiencia. La aspiración de desarrollar una carrera ligada a los estudios cursados cae del 31% al 12% tras más de tres años de trayectoria profesional. En paralelo, aumenta la importancia de lograr un equilibrio justo entre esfuerzo y retribución, pasando del 30% al 36%.
Entre los aspectos menos valorados destacan el teletrabajo (13%) y la competitividad sana (9%), muy por detrás de la demanda de estabilidad.
El estudio identifica cuatro grandes formas de entender el empleo. Los más numerosos son los “buscadores de lo estable” (33%), centrados en la seguridad y la coherencia vital. Les siguen los “trabajadores con condiciones” (27%), que exigen una combinación equilibrada de salario, flexibilidad y liderazgo. Los “emprendedores independientes” (21%) priorizan la autonomía y el control sobre su actividad profesional, mientras que los “aprendices impacientes” (20%) aceptan mayores riesgos a cambio de crecimiento acelerado y desafíos constantes.
Esta diversidad también se refleja en las expectativas sobre el liderazgo. Un 41% prefiere jefes cercanos, un 38% busca orientación profesional y un 37% valora, sobre todo, la confianza.
El sector público gana atractivo
Uno de los resultados más destacados es el creciente atractivo del sector público para los jóvenes. Ninguna empresa domina claramente el ranking de empleadores deseados: la opción más mencionada, los centros educativos, apenas alcanza el 5% de las respuestas.
Además, instituciones vinculadas a la educación, la sanidad pública (4%) y la administración pública ganan terreno frente a las grandes corporaciones. La estabilidad y la previsibilidad pesan cada vez más en las decisiones profesionales de esta generación. Aunque compañías como Inditex, Google o Apple siguen presentes entre las preferidas, los datos reflejan una amplia dispersión de intereses.
Las conclusiones del estudio apuntan a la necesidad de abandonar una visión homogénea del talento joven. Para atraer y retener profesionales, las organizaciones deben comprender qué motiva a cada persona, en un contexto donde el sector público y la búsqueda de autonomía compiten directamente con la empresa privada.
● El 32,8% de los jóvenes prioriza la seguridad y el sector público frente a la ambición corporativa.
● A partir de los tres años de experiencia laboral, la expectativa de trabajar en lo que estudiaron cae drásticamente del 31,2% al 11,9%.
● El perfil del joven que prioriza el aprendizaje y la movilidad constante es el minoritario entre los clusters analizados, representando apenas a un 20% (1 de cada 5).
