El partido conservador CDU/CSU ha sido la fuerza política más votada (28.5% del voto), seguido por el partido de extrema derecha, AfD, que ha conseguido doblar su representación en el parlamento (20,7% del voto) con respecto a las elecciones del 2021. Todo parece indicar que se podría fraguar una nueva «gran coalición» entre los conservadores y los socialdemócratas (16,4% del voto), pero no reunirían escaños suficientes para reformar constitucionalmente el freno a la deuda, ni siquiera aliándose con Los Verdes. La importancia de esta reforma radica en la urgente necesidad de aumentar el gasto en defensa ante el creciente aislacionismo estadounidense, y de estimular una economía que lleva dos años sumida en una recesión. El próximo canciller alemán, Friedrich Merz, baraja la estrategia de tramitar la reforma constitucional antes de que cese el parlamento actual (es decir, en los próximos treinta días), pero difícilmente pueda aprobarla en tan poco tiempo. Si bien existen alternativas para que el gobierno entrante aumente la inversión pública (mediante la creación de fondos especializados, por ejemplo), estas medidas fiscales podrían ser insuficientes para reanimar a la principal economía europea. El BCE seguirá muy de cerca estos acontecimientos ya que determinarán, en parte, el cauce de su política monetaria.
Dicho esto, el próximo 6 de marzo, el BCE se reunirá para tomar una decisión acerca de los tipos de interés en la euro zona. El mercado está descontando un recorte de 25 puntos básicos, lo que daría un nuevo impulso a las bajadas del Euribor, que ha retomado su senda bajista esta semana hasta el 2,41%, a fecha del 26 de febrero. La pregunta clave es cuántas veces recortará los tipos de interés este año el banco central. Las recientes declaraciones del Consejo General parecen indicar que el foco está puesto en el crecimiento económico, lo que permitiría augurar hasta tres recortes más de 25 puntos básicos.
Sin embargo, la inflación general lleva cinco meses seguidos en ascenso debido a los crecientes costes energéticos, reduciendo, así, el margen de maniobra del BCE. En cualquier caso, habrá que prestar especial atención a las pistas que ofrezca el BCE en sus comunicados sobre el camino que emprenderá en lo que queda de año.