Los fondos obtenidos permitirán refinanciar los próximos vencimientos de la entidad, aprovechando el buen momento que vive el mercado de renta fija para acceder a financiación a largo plazo en condiciones atractivas, mantener su flexibilidad financiera y diversificar sus fuentes de financiación. La elección de una estructura de doble tramo buscaba también maximizar la participación de los diferentes tipos de inversores y optimizar el coste final.
“Esta operación demuestra la confianza de los inversores institucionales en Mapfre. Inauguramos así un nuevo programa de deuda en condiciones favorables, gracias a la fortaleza de nuestro modelo de negocio y la sólida situación financiera, que han sido reconocidas recientemente con mejoras de rating por parte de las principales agencias”, ha declarado Navarro, Director Corporativo de Relaciones con Inversores, Mercado de Capitales y M&A de Mapfre. El éxito de la transacción, con rating A-, según Standard & Poor’s, se ha reflejado en el elevado apetito mostrado por los inversores. La demanda conjunta se acercó a los 5.250 millones de euros, lo que permitió a Mapfre estrechar significativamente el precio inicial para ambos bonos.
El primer tramo con vencimiento a 6 años por importe de 500 millones de euros alcanzó una demanda superior a 3.350 millones de euros permitiendo fijar el margen final en 65 puntos básicos sobre la curva midswap (índice de referencia para este tipo de emisiones), resultando un cupón del 3,125%.
El segundo tramo con vencimiento a 10 años por valor de 500 millones de euros, cuya demanda superó los 1.900 millones de euros, consiguió fijar el diferencial en 87 puntos básicos sobre el midswap. El cupón final se fijó en el 3,625%.
La emisión se ha dirigido exclusivamente a inversores institucionales, quedando expresamente excluidos los minoristas, como es práctica habitual en este tipo de operaciones, y los títulos cotizarán en el mercado AIAF, cuando se reciba la autorización de la CNMV. En este sentido, las gestoras de fondos de inversión han representado la gran mayoría de los inversores que han acudido a la colocación (un 56% del total) seguidos por aseguradoras y fondos de pensiones (25%). Por geografías, la mayor demanda vino de Alemania (21%), BeNeLux (20%), Reino Unido (19%) y Francia (18%).
Los bancos que acompañaron a Mapfre en esta transacción fueron Citi como coordinador global, Barclays, BBVA y Crédit Agricóle CIB, como colocadores activos del libro de órdenes, y Bank of America, ING, Banco Santander, Morgan Stanley y Unicredit, como colocadores pasivos.
