Por otro lado, los emprendedores también suelen acudir a otras fórmulas de financiación externa, como créditos bancarios, para alcanzar sus objetivos. Esto además se intensifica en el caso de necesitar acceso a capital adicional con el fin de impulsar su desarrollo y, por lo que un 26,5% de las pymes son creadas a través de financiación externa.
Sin embargo, conseguir este tipo de financiación no es tampoco sencillo, por lo que un porcentaje de emprendedores llega a utilizar su propia vivienda para financiar su negocio, sea a través de un préstamo o como aval, a pesar de los riesgos que pueden conllevar para el patrimonio familiar. En concreto, el 6% de las pymes españolas son creadas hipotecando sus casas.
Sea como sea, los inicios en la creación de una empresa son siempre duros, por lo que desde las instituciones públicas y privadas españolas se trata de facilitar este camino a través del impulso de ayudas y subvenciones, siendo un claro ejemplo las líneas de crédito ICO o los fondos europeos Next Generation EU. Sin embargo, tan solo un 0,5% acude a las ayudas del Gobierno para emprender un negocio.
En los últimos años, las pymes españolas se han visto afectadas por un contexto de inflación que ha provocado el descenso de ventas e ingresos y un aumento de los costes de producción. Así, estas empresas también buscan fórmulas para mantenerse a flote y, en este sentido y un 68,2% de las pymes españolas también recurren a los ahorros propios para mantener sus negocios abiertos. Por otro lado, el informe señala que un 31,7% acude de igual forma a la ayuda de familiares y amigos, mientras que un 30,6% recurre a la financiación externa.