Su marcha ha sido por decisión personal y voluntaria y se efectuará de manera definitiva el próximo 15 de enero de 2026. Aún así, Marta Álvarez continuará como miembro del consejo y de la comisión de Seguimiento, centrándose en la dirección estratégica de Marcas Propias, de Moda y de Hogar, tal y como ha informado El Corte Inglés en un comunicado.
Durante la sesión del Consejo, Cristina Álvarez ha agradecido el «magnífico trabajo» realizado por su hermana durante los últimos seis años, y ha asegurado que desempeñará sus funciones «con humildad, defendiendo siempre los intereses de los accionistas, de los empleados y de los clientes de esta gran empresa».
Por su parte, Marta Álvarez, en una carta a los accionistas de la compañía ha asegurado que su hermana «cuenta con todo mi apoyo para continuar trabajando por esta empresa, a la que he dedicado prácticamente toda mi vida profesional».
La gestión en estos seis años de Álvarez había sido errática con tres consejeros delegados desde el año 2019. El último en salir fue Gastón Bottazzini, que abandonó la cúpula de la compañía el pasado mes, apenas un año después de su nombramiento, por discrepancias con la presidenta.
Todo parece indicar que dirigía la compañía con mano firme y quienes la conocen señalaron dos grandes manchas durante su etapa como presidenta: la cancelación de un acuerdo con una gran empresa de comercio electrónico para la distribución online y sus reticencias a una salida a Bolsa que ayudaría a capitalizar la compañía.
En cualquier caso, Álvarez había conseguido volver a la senda de los beneficios. El Corte Inglés cerró el ejercicio 24-25 con 16.675 millones de facturación y un beneficio neto de 512 millones, después de unos años muy duros por la pandemia. Además, pudo reducir su deuda con la venta de edificios y otros negocios.
