La compañía mantiene los pilares ya definidos en la Actualización Estratégica 2024-2027: solidez financiera, retribución atractiva para los accionistas y disciplina en las inversiones. Al mismo tiempo, proyecta su hoja de ruta hasta 2028, con el objetivo de seguir creciendo en todos sus negocios y reforzando su perfil multienergético para poner a disposición de la sociedad todas las energías que necesita.
En un contexto global totalmente distinto, Repsol entra ahora en una fase, en la que la mejora de la competitividad y la eficiencia seguirán siendo claves, además de una fuerte generación del flujo de caja de las operaciones (CFFO, por sus siglas en inglés) como base para seguir creciendo. La compañía prevé alcanzar un CFFO de 6.500 millones de euros en 2028, un 20% más que en 2025, impulsado principalmente por los negocios de Exploración y Producción, Industrial y Cliente.
Para ello, se centrará por un lado en el crecimiento de todos sus negocios y en seguir mejorando su rentabilidad; y, por otro, en la ejecución de su cartera de proyectos, priorizando los más rentables y modulando el ritmo inversor a la evolución del mercado. Este modelo dota a Repsol de mayor flexibilidad para seguir creciendo y evolucionando como empresa multienergética, manteniendo el compromiso de alcanzar las cero emisiones netas en el año 2050.
Repsol parte de sus fortalezas para seguir creando valor: un modelo integrado verticalmente −sobre todo en España y Portugal−, su liderazgo industrial, una sólida apuesta por los proyectos rentables bajos en carbono y una robusta posición financiera. Esta propuesta competitiva única permite capturar valor a lo largo de todo el ciclo, reduce la exposición a la volatilidad, refuerza la resiliencia de los negocios y garantiza la seguridad de suministro, incluso en circunstancias tan cambiantes como las actuales. Imaz, Consejero Delegado de Repsol: señala que “Repsol cuenta con la estrategia adecuada para seguir creciendo, incluso en un entorno volátil, apoyada en un modelo integrado, un mix equilibrado entre los negocios convencionales y los de bajas emisiones y una cartera de activos diversificada. Nuestra evolución para consolidarnos como compañía multienergética es un elemento diferencial que nos permitirá seguir creando valor y afrontar con garantías el futuro”.
La compañía mantiene su posición financiera, con un nivel bajo de endeudamiento, reflejada en su actual calificación crediticia (BBB+/Baa1), sobre la que se asienta el programa de inversiones y la remuneración a los accionistas. Este compromiso se acompaña de un plan selectivo de inversiones de entre 8.500 y 10.000 millones de euros hasta 2028, enfocado a proyectos ya aprobados por la compañía, con rentabilidades atractivas y mayor generación de caja, y que permitan avanzar a su vez en la transición energética. De esta cifra, un 55% se destinará a España y Portugal y un 34%, a Estados Unidos. Las iniciativas bajas en carbono supondrán un 30% del total.
La compañía actualiza sus métricas operativas y financieras para el periodo 2026-2028, al margen de la volatilidad provocada por el conflicto en Oriente Medio. Esta actualización, en las actuales circunstancias macroeconómicas y geopolíticas, demuestra la fortaleza de los negocios, con previsión de alcanzar 6.500 millones de euros de flujo de caja operativa en 2028, lo que garantiza el crecimiento del grupo.
· Repsol mantiene sus prioridades estratégicas: solidez financiera, disciplina inversora y mejora de la retribución al accionista.
· Plan de inversión de entre 8.500 y 10.000 millones de euros, con un 55% destinado a España y Portugal y un 34%, a Estados Unidos. Un 30% del total irá a proyectos bajos en carbono.
· La retribución prevista al accionista se sitúa entre el 30% y el 40% del flujo de caja operativo en el periodo, incluyendo dividendos y recompra de acciones. Repsol distribuirá 3.600 millones de euros en dividendo en efectivo hasta 2028.
· Upstream: la producción neta estimada para 2028 se situará en 580.000-600.000 barriles equivalentes de petróleo al día, un 40% en Estados Unidos.
· Industrial: inversiones netas de entre 3.900 y 4.100 millones para mantener las instalaciones a la vanguardia y consolidar las iniciativas bajas en carbono como palanca clave de crecimiento y diferenciación.
· Cliente: refuerzo del liderazgo en los negocios tradicionales e impulso de la multienergía.
· Generación Baja en Carbono: alcanzar hasta 9.000 MW en operación en 2028, limitando la exposición financiera.

