Los beneficios acumulados en el acumulado de nueve meses cayeron un 12%, hasta los 1.940 millones de euros, debido a unas tarifas aéreas un 8% más bajas. Los ingresos totales del tercer trimestre aumentaron un 10%, hasta los 2.960 millones de euros. Mientras, los ingresos complementarios, aquellos que incluyen consumiciones a bordo o extras, subieron un 10%, hasta los 1.040 millones de euros. Los costes operativos crecieron un 8%, hasta los 2.930 millones de euros, «ya que los ahorros en la cobertura de combustible compensaron los mayores costes de personal y otros debido, en parte, a los retrasos en las entregas de Boeing», explican.
A 31 de diciembre, el efectivo bruto era de 2.770 millones de euros, lo que supuso un saldo neto de efectivo al final del trimestre de 75 millones de euros, a pesar de los 1.100 millones de euros de gasto en capital, más de 1.100 millones de euros de recompras de acciones y un dividendo de 200 millones de euros pagado el pasado mes de septiembre.
En cuanto a las perspectivas, Ryanair espera que el tráfico del año fiscal 2025 alcance casi los 200 millones de pasajeros (un 9% más), «sujeto a que no haya más noticias adversas sobre los retrasos en las entregas de Boeing».
Además, prevé unas ganancias de entre 1.550 y 1.610 millones de euros para todo el ejercicio, por debajo de los pronósticos efectuados el pasado noviembre. Unas cifras que siguen sujetas «a que se eviten acontecimientos externos adversos entre ahora y finales de marzo, incluido el riesgo de conflictos en Ucrania y Oriente Medio, más demoras en las entregas de Boeing y mala gestión del control del tráfico aéreo/falta de personal aquí en Europa», asegura la empresa.