Según los datos publicados este lunes por Unespa, la patronal del sector, el grueso de las indemnizaciones se concentran en el área de multirriesgo industrial (78,3%), mientras que el seguro de transporte de mercancías supuso otro 11,3% y la cobertura de averías de maquinaria un 5,6%.
Las proporciones son parecidas si se compara el coste de los sucesos en lugar de la cantidad de percances. Multirriesgo industrial provocó el 71% de los desembolsos acometidos por parte del seguro, transportes de mercancías representó un 10,7% y las pólizas de construcción, que cubren los daños que puedan surgir durante la fase de construcción de una obra, un 8,5%. «Los pagos realizados ponen de manifiesto la relevancia de las prestaciones realizadas al tejido productivo por parte del seguro a través de las pólizas de transportes, incendios, otros daños a los bienes, crédito, caución, multirriesgo comercio, multirriesgo industrial y otros multirriesgos», señalan en la nota.
Por área de actividad, la cobertura de construcción es la que provocó los percances más graves en el periodo analizado, con pagos del seguro que ascienden a 75.117 euros de media por incidente. Los expedientes más graves del seguro de construcción conllevaron el pago de hasta 3,27 millones a la empresa afectada. Le siguen en importancia los seguros de transporte de cascos (19.116 euros de media) y montaje (8.977 euros).
Por ámbito geográfico, la magnitud de los percances industriales va en línea con la propia estructura económica de España. Así, Madrid es la provincia que más incidentes acumula (un 20,4% del total), seguida de Barcelona (8,4%) y Valencia (5,6%). En el extremo opuesto aparecen Soria (0,3%), Ávila (0,3%), Segovia (0,4%) y Palencia (0,4%) como las provincias en las que se registran menos siniestros industriales.
El 2025 ha sido un ejercicio récord para el sector después de que los ingresos por primas de las aseguradoras que operan en España hayan experimentado un repunte del 13,73% en los últimos doce meses, hasta los 85.879 millones. La evolución contrasta con el descenso del 1,56% registrado en 2024 después de que los ramos de vida y no vida alcanzaron un nivel histórico de facturación. Con esos más de 85.000 millones supera la franja de los 70.000 millones en los que se mantuvo en los años 2023 y 2024.
En el ramo de vida, el impulso viene de la mano de los productos de ahorro e inversión, que se disparan más de un 26%, al tiempo que las provisiones técnicas se sitúan en los 221.655 millones, un 5,35% más. No obstante, a diferencia de los ejercicios previos en los que la subida de los tipos de interés fue determinante, en este caso el crecimiento ha venido de las entradas netas de dinero y no solamente por la evolución de mercado y vuelve a convertirse en el motor.

