El objetivo es cerrar la entrada de un partner al finalizar 2026 y antes de que el fabricante comience a tener problemas para cumplir con su abultada cartera de pedidos, que alcanzaba los 4.813 millones de euros al cierre del tercer trimestre del año pasado. No es la primera vez que la ferroviaria trata de solucionar sus problemas de infraestructura industrial que le han levado a incumplir varios contratos, pero ahora Talgo tiene detrás al Ministerio de Hacienda que puede garantizar que los compromisos se cumplan. No es lo mismo hacer negocios con Talgo que hacerlo con el Estado, y esta es la baza con la que juega Transportes para conseguir un nuevo socio, preferentemente dentro de la Unión Europea, que pueda generar sinergias y que —por encima de todo— mantenga la mayor parte de la producción en España, condición innegociable del Gobierno.

