El contrato, valorado en unos 485 millones de euros (5.500 millones de coronas suecas), contempla la entrega de 10 locomotoras y 91 coches de pasajeros, con entrada en servicio prevista a partir de 2030. La adjudicación pone fin a un proceso de licitación prolongado durante varios años y que tuvo que reiniciarse tras una primera convocatoria fallida, en la que ninguna oferta cumplió los requisitos técnicos y económicos exigidos. El nuevo material rodante sustituirá a los actuales trenes nocturnos, cuya antigüedad ronda los 40 años.
El suministro incluye locomotoras que, según distintas fuentes del sector, serán fabricadas por Siemens —previsiblemente del modelo Vectron, similares a las que ya operan con las composiciones ICE L de Talgo en Alemania—, mientras que la empresa vasca se encargará de desarrollar los coches de viajeros. El contrato incorpora además un compromiso de mantenimiento durante diez años.
Uno de los ejes del proyecto es la adaptación a las condiciones climáticas extremas del norte de Suecia. Trafikverket ha exigido que los trenes operen con normalidad a temperaturas de hasta -40°C, en respuesta a los problemas recurrentes que han afectado al servicio en invierno. La especificación también contempla un rango amplio de funcionamiento en condiciones de calor. Los desarrollos de Talgo en Uzbekistán o Arabia Saudí han demostrado ser capaces de hacer frente a climas extremos como los que ahora exige el país báltico.
El de Suecia es el tercer contrato que firma la nueva Talgo desde que en noviembre el consorcio vasco compuesto por la SEPI, el Gobierno Vasco, José Antonio Jainaga —dueño de Sidenor— y las fundaciones bancarias BBK y Vital tomaran el control de la compañía, dando relevo al fondo privado Trilantic. En estos seis meses, los nuevos accionistas han logrado cerrar un pedido de 1.332 millones a cambio de 20 trenes nuevos para Arabia Saudí, se han asegurado el mantenimiento de sus trenes en Uzbekistán por otros 80 millones y negocian con Los Ángeles (EEUU) la modernización de hasta 33 vehículos, un pedido que se cifra en unos 50 millones.
Todo ello, junto a los encargos pendientes de entrega para Deutsche Bahn (Alemania), DSB (Dinamarca), el macropedido de FlixTrain (Alemania), los trenes para Egipto o los encargos de Renfe —series 106 y 107— que acumulan años de demora, elevarán la cartera a cifras récord por encima de los 6.500 millones de euros. Para hacer frente a estos encargos, Talgo prevé ampliar sus fábricas de Rivabellosa (Álava) y Las Matas (Madrid) con inversiones por valor de 90 millones de euros, aunque en paralelo sus trabajadores han anunciado paros varias jornadas como protesta por el impago de las pagas variables de 2024 y 2025.
