Entre ellos destaca Marc Murtra, presidente ejecutivo de Telefónica desde enero de 2025 y responsable de una de las compañías más estratégicas del país.
Más allá de sus méritos de gestión, en PP y Vox existe la percepción de que su llegada a la presidencia estuvo impulsada por su cercanía al entorno socialista. La salida de su antecesor, José María Álvarez-Pallete, en un proceso que fue interpretado ampliamente como una operación de carácter político, refuerza esa visión. Por ello, si el PP logra formar Gobierno, la continuidad de Murtra podría quedar en cuestión.
La clave reside en la estructura accionarial de Telefónica. El Estado, a través de la SEPI, controla un 10% del capital y forma junto a la saudí STC y Criteria Caixa un núcleo estable cercano al 30%. Ese bloque tiene una influencia determinante en las juntas de accionistas y ha proporcionado a la operadora el accionariado de referencia más sólido desde su privatización.
En consecuencia, cualquier relevo en la presidencia de Telefónica dependerá tanto del resultado electoral como de la capacidad del futuro Gobierno para conservar o reconfigurar ese equilibrio de poder dentro de la compañía.
