El republicano, que asegura que la nueva cúpula del poder de la República Islámica es «mucho menos radical y mucho más inteligente que sus predecesores», ha demandado a «los Estados Unidos de América un alto el fuego».
Sin embargo, Trump ha condicionado la tregua a la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, vía bloqueada por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán (CGRI) y por donde transita el 20 % del petróleo y gas mundial. «Lo consideraremos cuando el estrecho de Ormuz esté abierto, libre y despejado», ha demandado. «Hasta entonces», ha amenazado, «vamos a arrasar Irán hasta hacerlo desaparecer o, como se suele decir, ¡¡¡devolverlo a la Edad de Piedra!!!». Inmediatamente después de esta publicación, el petróleo de Texas caía un 0,94 %, hasta los 100,43 dólares el barril y la Bolsa de Nueva York abrió al alza.
El CGRI iraní. ha respondido a este anuncio advirtiendo de que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado a sus «enemigos». «La situación en el estrecho de Ormuz también se encuentra totalmente bajo el control de las fuerzas navales de los Guardianes de la Revolución», aclaró en un comunicado difundido por la televisión estatal. Teherán practica una ambigüedad estratégica. Mientras que el presidente de la República Islámica, Masoud Pezeshkian, en una conversación telefónica con el presidente del Consejo Europeo, António Costa, aseguró que Irán tiene «voluntad de poner fin a esta guerra siempre y cuando se establezcan las garantías necesarias para evitar que se repita cualquier agresión», este miércoles el vicepresidente del Parlamento iraní, Ali Nikzad, advirtió de que el líder supremo, Mojtaba Jamenei, no ha autorizado ninguna negociación para poner fin al conflicto.
«La guerra, la paz o cualquier decisión sobre negociaciones son prerrogativas del líder supremo, quien hasta ahora no ha autorizado ningún diálogo», ha subrayado Nikzad en un acto público en la ciudad de Tafresh, como recogen varios medios afines al régimen.

