Según Yuri Ushakov, asesor internacional del Kremlin, Trump defendió que el cese del conflicto facilitaría la plena normalización de las relaciones entre EE.UU. y Rusia y expresó su deseo de lograr avances durante su actual mandato. Putin, por su parte, expuso las medidas que, a su juicio, podrían contribuir a detener las hostilidades.
Ambos líderes valoraron positivamente las conversaciones mantenidas el pasado fin de semana por enviados estadounidenses con representantes rusos y ucranianos, y acordaron mantener abiertos esos canales de diálogo.
Durante la llamada, Putin también trasladó su visión sobre la evolución de la campaña militar y aseguró que Rusia no alberga planes hostiles contra Europa, en respuesta a las crecientes tensiones con varios países europeos.
Pese a la reanudación de los contactos diplomáticos, no se produjeron avances concretos. Tras una tregua de 72 horas, Rusia y Ucrania volvieron a intercambiar ataques sobre sus respectivas capitales. No obstante, Washington mantiene la esperanza de organizar próximamente una nueva reunión trilateral para impulsar las negociaciones.
Analistas independientes sostienen que Moscú ha endurecido su posición en los últimos meses y consideran improbable una negociación de fondo antes de que Rusia logre mayores avances militares en el este de Ucrania.
