Esta UTE (unión temporal de empresas) ha obtenido la mejor puntuación tras trasladar una oferta económica de 135,3 millones de euros (111,82 millones sin IVA), según el resultado del concurso al que ha accedido este diario. Este importe implica una baja del 11,90% con respecto a los 153,6 millones de euros del presupuesto base de licitación.
El concurso ha atraído a un total de 15 ofertantes. Sacyr y Papsa han presentado la oferta económica más baja sin entrar en temeridad, lo que ha resultado decisivo para llevarse la victoria en el concurso (su propuesta técnica fue la octava mejor valorada). El grupo ha superado en la puja a la UTE formada por Lantania, Sogeosa y Adiante, segunda, y a Acciona, tercera. La Dirección General de Carreteras (DGC) tendrá que formalizar la adjudicación, una vez evalúe las eventuales alegaciones.
El contrato abarca las obras de conexión de las autovías A-21, de los Pirineos, con la A-23 Mudéjar, en la llamada Variante de Jaca. La conexión se realizará mediante un nuevo tramo de autovía, de 8,05 kilómetros de longitud, que enlazará por el este con la autovía A-23, entre Sabiñánigo y Jaca, y por el oeste con los tramos puestos en los últimos años en servicio de la autovía A-23 entre Jaca y Puente de la Reina. De esta manera, se da continuidad al itinerario formado por estas autovías que, junto con la A-22 (Lleida-Huesca), constituyen un eje alternativo al corredor del Ebro para el tráfico del largo recorrido, y es de gran importancia para la vertebración de Aragón
Además, la actuación sirve para descongestionar el tráfico que pasa por Jaca, ya que constituye una variante a la ciudad que los vehículos de largo y medio recorrido podrán utilizar en lugar de las travesías N-330a y N-240 que cruzan el municipio y que son de paso obligado. De igual modo, contribuirá a disminuir los tiempos de recorrido al evitar el paso por travesías con velocidad limitada a 50 kilómetros/hora, numerosas intersecciones (algunas semaforizadas) y pasos peatonales.
