La compañía ha comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que, en términos de ventas, ha obtenido una facturación de 367,5 millones de euros hasta marzo, lo que supone un ligero descenso del 1,3% respecto al mismo periodo de 2025. Además, el grupo industrial ha logrado mantener su EBITDA en 104 millones (-0,6%) y un margen sobre ventas del 28,3%, superior al del ejercicio anterior apoyado por las medidas internas de control de costes.
En un contexto adverso por la guerra en Oriente Medio y la aún débil demanda en Europa y Reino Unido, Vidrala ha explicado que los resultados se han visto favorecidos por la evolución del negocio en Sudamérica. «Esta nueva plataforma geográfica de negocio, iniciada a principios de 2024 y con bases productivas en Brasil y Chile, ya aporta más de 20% de las ventas totales del grupo».
A nivel de balance, la deuda a 31 de marzo de 2026 se sitúa en 273,1 millones de euros. Esta cifra, que incluye la adquisición de Chile por un valor de empresa de 75 millones de euros, representa un ratio de apalancamiento equivalente a 0,6 veces el EBITDA proforma de los últimos doce meses.
De cara al conjunto de 2026, Vidrala prevé que el beneficio por acción a crezca más de un 5% «gracias a las acciones operativas, la contribución del nuevo perímetro y el control del coste financiero». Del mismo modo, y aún con los grandes desafíos que presenta el contexto actual, la compañía espera que su gestión permita al EBITDA alcanzar los 450 millones de euros, superando al ejercicio anterior, y generar en torno a 200 millones de euros de caja libre.
