De acuerdo con el estudio ‘Radiografía del bienestar financiero e hipotecario en España’, a nivel nacional, siete de cada diez hipotecados reconocen sentir estrés financiero relacionado con su vivienda, pero la intensidad de esa preocupación varía de manera notable según el territorio. Navarra encabeza la lista de comunidades donde más hipotecados declaran sentir estrés siempre o con frecuencia, con un 58,9 %, seguida de La Rioja, con un 51,7 %, y Canarias, con un 32,2 %. En Madrid, el 27,2 % reconoce sufrir estrés de forma habitual, una cifra superior a la de Cataluña (21,6 %) o la Comunidad Valenciana (22,1 %).
Las brechas territoriales también se observan en el ámbito de la educación financiera. En el conjunto del país, algo más de la mitad de los ciudadanos sabe definir correctamente la Tasa Anual Equivalente (TAE), el indicador que permite conocer el coste real de una hipoteca. Por comunidades, La Rioja lidera el conocimiento de este concepto con un 76,4 % de encuestados que afirma saber qué es, seguida de Baleares (64 %) y Cataluña (61,5 %). En Madrid el porcentaje se sitúa en el 57,0 %, mientras que en Andalucía alcanza el 56,4 %.
En el extremo opuesto se encuentran Canarias, Navarra y Castilla-La Mancha, donde apenas cuatro de cada diez ciudadanos reconocen saber definir correctamente este indicador. Cuando se analiza la autopercepción del conocimiento hipotecario, Baleares y Cataluña vuelven a destacar, mientras que en Galicia y Navarra una parte relevante de la población admite no comprender bien estos términos, lo que puede incrementar la inseguridad a la hora de tomar decisiones financieras de largo plazo.
Pese a estas diferencias, existe un diagnóstico prácticamente unánime en todo el territorio: más del 88 % de los ciudadanos considera que en España no se promueve suficientemente la educación financiera en materia de hipotecas. En Cataluña esta percepción alcanza el 95,2 %, en Andalucía supera el 91 % y en Madrid se sitúa cerca del 90 %, lo que evidencia que la falta de formación financiera no es un problema aislado de determinadas regiones, sino un reto estructural a nivel nacional.
