La tasa armonizada, sin embargo, aumentó una décima hasta el 3,6%, cuatro décimas más que la media de la eurozona. La tasa subyacente se elevó dos décimas hasta el 3%, la más elevada en dos años, y el núcleo inflacionista, que excluye todos los alimentos y los bienes energéticos, si situó en el 3,2%, dos décimas más que el mes anterior.
El resultado en el índice general ha sido dos décimas inferior al previsto, como consecuencia de un comportamiento mejor de lo esperado en los alimentos no elaborados. La inflación subyacente se ha situado en el nivel previsto, aunque con una desviación al alza con respecto a las previsiones en los servicios, y a la baja en los bienes industriales no energéticos (BINE) y alimentos elaborados Los alimentos elaborados redujeron su inflación hasta el 2%, con bajadas de la misma en un amplio número de productos, destacando el café, cerveza, chocolate y lácteos. En cuanto a los bienes industriales no energéticos, su tasa retrocedió hasta el 0,9%, tras haber sufrido un significativo repunte en los dos meses anteriores, todo lo cual parece reflejar un comportamiento estacional inhabitual, más que la evolución de las presiones inflacionistas.
En cuanto a los servicios, su inflación aumentó hasta el 4,1%, impulsada por los viajes en avión –que ha sido en mayo cuando han reflejado el encarecimiento de los costes energéticos–, los paquetes turísticos y los hoteles –estos últimos presentan una inflación elevada desde antes del inicio del conflicto en Oriente Próximo–.
Respecto a los componentes más volátiles, los alimentos no elaborados recortaron su tasa de inflación en 1,3 puntos porcentuales hasta el 3,3%, un resultado mejor de lo esperado. Las bajadas han sido muy generalizadas: hortalizas, frutas, huevos, carne, etc. En cuanto a los productos energéticos, los combustibles bajaron de precio un 2,6%, mientras que la electricidad y el gas se mantuvieron bastante estables. En suma, la estabilidad de la inflación en mayo obedeció a la evolución contrapuesta de, por una parte alimentos y energía, cuyas tasas de inflación se redujeron, y por otra, de los servicios, cuya tasa registró un acusado ascenso. Sorprendió especialmente la positiva evolución de los alimentos.
Previsiones
Las previsiones de inflación siguen sujetas a una gran incertidumbre, ya que su evolución sigue muy condicionada por el conflicto en Irán y por el calendario de retirada de las medidas fiscales adoptadas por el Gobierno. En cuanto a estas últimas, ya se han retirado las que beneficiaban a la electricidad y el gas, y, en principio, las relativas a los combustibles se retirarán el 30 de junio, salvo que el Gobierno decida prorrogarlas. Por tanto, en este ejercicio de previsiones se adoptará como supuesto que la retirada tendrá lugar en dicho momento. El impacto estimado será de casi ocho décimas en la tasa de inflación de julio. No se han producido grandes variaciones en los futuros del petróleo desde la anterior nota de previsiones.
En el escenario central, se sigue partiendo del supuesto de que el precio del crudo y del Mibgas será el descontado en el mercado de futuros en el momento de la elaboración de esta nota, es decir, en el caso del primero, una bajada progresiva hasta 80 dólares en diciembre. Bajo estas condiciones, y junto al mencionado supuesto sobre las medidas fiscales, la inflación general en los próximos meses ascenderá hasta situarse por encima del 4% en agosto y septiembre, con una media anual del 3,4%, mientras que la tasa media anual de la subyacente será del 2,9%. Es decir, sin cambios con respecto a las anteriores previsiones. La tasa interanual de diciembre será del 3,6%, y la media anual de 2027 será del 2,7%.
En un escenario alternativo en el que el precio del crudo asciende hasta 115 dólares, la tasa general se situaría por encima del 4,5% en la segunda mitad del año, con una media anual del 3,7% en 2026 y del 3,6% en 2027.
Finalmente, en un escenario más favorable en el que el precio de esta materia prima desciende progresivamente hasta terminar el año en torno a 65 dólares, la tasa media anual de este año se situaría en el 3,2%, y la del próximo en el 1,7% (cuadro 2.C).
