Así lo ha denunciado en un comunicado en el que precisó que, en solo una semana, la gasolina se ha encarecido 12,5 céntimos por litro y el diésel 24,1 céntimos, incrementos del 8,4% y del 16,6% respectivamente. «Un significativo encarecimiento que precisaría una rebaja urgente del IVA sobre los carburantes o del Impuesto Especial sobre Hidrocarburos, que juntos representan el 50% del precio final», ha abundado. Además, OCU ha estimado una «fuerte subida» de alrededor del 30% en la factura eléctrica y «en una medida similar» en el gas, aunque, a su juicio, «tardará más tiempo en trasladarse a la factura». «Subidas que también justificarían una rebaja del IVA o del impuesto de la electricidad. La crisis actual no puede convertirse en una fuente adicional de recaudación fiscal a costa de los consumidores».
Un reciente análisis de OCU sobre el precio de los carburantes revela que las gasolineras low cost y las de supermercados han sido las que más han subido el precio de sus carburantes, con incrementos superiores a la media, especialmente en el caso de cadenas como Easygas, Gasexpress, Ballenoil, Gmoil o Petroprix.
«Aun así, sus surtidores siguen estando entre las opciones más baratas para los consumidores», ha destacado, al tiempo que ha subrayado que las grandes cadenas, por su parte, han aplicado subidas «algo más moderadas, posiblemente por disponer de márgenes previos más amplios», si bien apuntó que “en ningún caso los incrementos pueden considerarse suaves”. Para la organización, «llama la atención» la subida del diésel, impulsada por el hecho de que España no refina el suficiente y tiene que importarlo. «No obstante, este incremento del precio no debería haberse trasladado tan rápido en los surtidores españoles», ha considerado al tiempo que insistió en que las estaciones de servicio están vendiendo combustible refinado con petróleo adquirido a precios «muy inferiores a los actuales».
La organización ve «injustificable» esta reacción y ha solicitado «reforzar» la vigilancia sobre el mercado y garantizar que no se producen incrementos «injustificados» en los márgenes comerciales de las distribuidoras.
