Costa ha afirmado que el bloque no debe tolerar «violaciones del derecho internacional», citando a Estados Unidos, Rusia y China como fuerzas que perturban el comercio y la seguridad. Aunque reconoce que el mundo está cambiando, el luso cree que la UE no debe alejarse de sus principios fundamentales. «Conocemos la nueva realidad: una realidad en la que Rusia viola, China perturba el comercio y Estados Unidos desafía el orden internacional basado en normas», ha declarado este martes. «Debemos perseguir una política exterior multidimensional… Nos interesa evitar una mayor fragmentación del mundo», ha añadido. Costa ha hecho referencia a los tratados de la UE y a la Carta de las Naciones Unidas como ejes de su acción en política exterior, y ha dicho que la UE debe denunciar las violaciones del derecho internacional en varios ejes, tanto en Ucrania, Groenlandia o América Latina en una referencia a Venezuela, así como en Gaza y Oriente Medio.
Y es que la necesidad de recupera el voto progre de Sánchez, sostén de la Internacional Socialista, fuerza a sus compañeros de partido a seguir las directrices emanadas de Moncloa para potenciar la oposición internacional del presidente español forzando así que la legitimidad de la guerra sea un punto de tensión entre los Estados miembros de la UE. Mientras el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, la ha calificado como ilegal, rechazando una extensión del conflicto, el canciller alemán, Friedrich Merz, ha restado importancia al derecho internacional, sugiriendo que no es el momento de que la UE dé lecciones a sus aliados.
Siguiendo el mandato del jefe socialistas y sin importar los intereses de los ciudadanos Ribera, también ha criticado a la presidenta, asegurando que el orden basado en normas debe respetarse y que la posición internacional de la UE debe fijarse en el Consejo, y no de forma unilateral por la cabeza de la Comisión. Ribera, en declaraciones a ‘Onda Cero’, ha asegurado que la forma de expresarse de la exministra alemana no fue la más acertada. En realidad, la presidenta del ejecutivo europeo señalo que «Europa ya no puede ser la guardiana del orden del viejo mundo, de un mundo que se ha ido y no volverá», declaró. «Siempre defenderemos y mantendremos el sistema basado en normas que ayudamos a construir con nuestros aliados, pero ya no podemos confiar en él como única forma de defender nuestros intereses ni suponer que sus normas nos protegerán de las complejas amenazas a las que nos enfrentamos».
