El contexto actual es el de un crecimiento todavía elevado, con datos que mejoran lo previsto. Sin embargo, el reciente aumento en los costes de transporte y de la energía relacionado con las tensiones geopolíticas, junto con el incremento en la incertidumbre sobre la política comercial de EE. UU., impide subir la previsión de crecimiento para 2026. En la medida en que esta última situación sea temporal y tenga un impacto acotado, la recuperación podría continuar a un ritmo sólido. La actividad y el empleo sorprendieron al alza en el 4T25: el PIB creció un 0,8 % t/t, llevando el avance promedio de 2025 al 2,8 % a/a. Los datos más recientes apuntan a una ligera moderación en la creación de puestos de trabajo en el 1T26, pero la previsión en tiempo real para el avance del PIB (0,7 % t/t) aún supera a la publicada en el escenario de diciembre.
Las lluvias intensas e inundaciones registradas en los dos primeros meses del año han tenido un impacto negativo, pero temporal en el gasto. Varios factores podrían afectar negativamente al crecimiento en el 2T26 e incrementar la inflación. El ataque de EE. UU. e Israel a Irán es un choque geopolítico que tendrá efectos económicos significativos en la región, donde el principal canal de transmisión será a través de los precios del petróleo y del gas. A esto hay que añadir los cambios en los aranceles impuestos por EE. UU. a sus importaciones. Hacia adelante, en la medida en que el conflicto tenga efectos acotados y temporales, la recuperación de la economía podría volver a tomar fuerza en el segundo semestre del año. El consumo de no residentes podría verse beneficiado por las tensiones geopolíticas. Las ventas de servicios no turísticos a otros países aún disponen de espacio para crecer por encima del PIB.
La fuerza de trabajo seguirá aumentando gracias a la inmigración y al incremento de la participación. La regularización extraordinaria podría afectar a 550 000 personas ocupadas de nacionalidad extracomunitaria y, aunque la incertidumbre es elevada, tener efectos positivos y moderados sobre las horas trabajadas, los precios y el PIB. La demanda interna continuará apoyada por las políticas públicas: unos tipos de interés reducidos impulsarán tanto al consumo como a la inversión. La inercia del gasto y la falta de presupuestos apuntan a que la política fiscal tendrá un tono más expansivo de lo previsto ante la posibilidad de que se incumplan las reglas fiscales.
En resumen, el crecimiento permanecerá elevado, aunque la incertidumbre ha aumentado y persisten retos importantes.
• Mantener el paso requerirá de medidas que promuevan un entorno propicio para la inversión, particularmente en sectores clave (vivienda, energía); que sostengan la creación de empleo (aumentando la tasa de participación, reduciendo el desempleo estructural, promoviendo una política de inmigración adecuada) y que impulsen mejoras en la productividad.
• Los datos de actividad muestran un crecimiento todavía significativo y mayor de lo previsto Las revisiones estadísticas explican una menor estimación de crecimiento del PIB para 2025.
• En concreto, el INE ha corregido a la baja el incremento del PIB en volumen en el 1T25 (-0,1 pp). Esta revisión explica la discrepancia entre el aumento medio anual de 2025 (2,8 %) y la previsión central de BBVA Research (2,9 %) publicada en la anterior edición de esta publicación.
• Por el contrario, el avance en el 4T25 (0,8 % trimestral) fue mayor de lo esperado (0,7 %), con una fuerte contribución de la inversión. Este registro supone una aceleración de dos décimas respecto a lo observado en el trimestre anterior (0,6 %), que sesgaría al alza la previsión de crecimiento para 2026.
• La moderación prevista en la contribución de la demanda interna no ha sido tan intensa, principalmente por el buen comportamiento del consumo privado (1,0 %, BBVA Research: 0,8 %) y de la formación bruta de capital fijo, que igualó el elevado aumento del trimestre anterior (2,2 %, BBVA Research: 0,8 %).
• El avance por componentes de esta última fue casi generalizado.
• Por su parte, la demanda externa recuperó tracción de forma inesperada, con un incremento intertrimestral de las exportaciones totales del 0,8 %.
• Este crecimiento fue impulsado principalmente por los servicios (2,3 % t/t frente al 0,4 % esperado por BBVA Research), tanto los turísticos como el resto.
• Todo lo anterior a pesar del mal comportamiento del consumo público y de la atonía en el avance de las exportaciones de bienes.
El PIB habría crecido un 2,8 % en 2025, y se prevé que la expansión continúe, con aumentos del 2,4 % en 2026 y 2027. Las perspectivas siguen siendo favorables, aunque persisten desafíos estructurales por resolver en un contexto internacional más incierto que hace tres meses.
Puntos clave
El estallido de la guerra en Irán supone un nuevo desafío para la economía mundial. El escenario base sigue siendo un conflicto breve y con impacto macroeconómico limitado, aunque con mayor incertidumbre. En este escenario, el crecimiento global podría mantenerse relativamente dinámico, en torno al 3,2% en 2026-27.
En España, el aumento de los riesgos geopolíticos compensa las sorpresas positivas de los datos de actividad recientes.
• El aumento de los precios del petróleo y del gas podría restar alrededor de 0,2 pp al PIB en 2026 y elevar la inflación promedio en 0,3 pp.
• El consumo de no residentes podría verse beneficiado por las tensiones geopolíticas.
• Las exportaciones de servicios no turísticos aún tienen margen para crecer por encima del PIB. Además, la población activa seguirá aumentando gracias a la inmigración y al incremento de la tasa de participación.
• La demanda interna continuará apoyada por las políticas públicas. Unos tipos de interés relativamente bajos impulsarán el consumo y la inversión.
• La inercia del gasto y la falta de presupuestos apuntan a que la política fiscal tendrá un tono más expansivo de lo previsto, a lo que podría sumarse un impulso adicional por el conflicto en Irán.
En un entorno de mayor incertidumbre y retos importantes, mantener el dinamismo requerirá medidas que favorezcan la inversión – en particular en vivienda y energía-, sostengan la creación de empleo, promuevan una política migratoria adecuada y mejoren la productividad.
