Montero podrá alegar en su defensa que prácticamente ninguno de sus antecesores tuvo que vérselas con una configuración del Parlamento tan difícil como la dominante desde 2018. Ahora bien, su mandato ha estado también marcado por la presencia de ventajas igualmente inéditas, y tan indiscutibles como una recaudación por impuestos histórica (superior a los 300.000 millones sin tener que esperar al cierre de 2025), o la llegada masiva de fondos europeos, a través del programa Next Generation.
Pero ninguno de esos recursos ha bastado para evitar que, ya en este mismo año, España vuelva a estar a punto de superar los límites de gasto público comprometidos con Bruselas. Es lo que ocurre cuando los mecanismos tradicionales para compensar las desviaciones en la ejecución de las Administraciones, como el Fondo de Contingencia, ya no dan más de sí a la hora de enfrentarse a un desembolso que no ha dejado de subir pese a la ausencia de Presupuestos. Así se encargó de ponerlo de manifiesto la expresidenta de la AIReF, Herrero, en su reciente despida en el Congreso.
Mucho antes, la propia Herrero se encargó de denunciar que, si en algo ha sido maestra Montero, ha sido en el uso recurrente de todas las vías a su alcance para gastar más, sin nuevas Cuentas y, siempre que sea posible, al margen del control parlamentario. Ha empleado a fondo el arsenal del que disponía: los más de 75.000 millones en ampliaciones de crédito (solo en 2025), reasignación de partidas ya comprometidas, préstamos ampliables colados en el decreto de medidas de emergencia por la guerra de Irán o el uso del mencionado Fondo de Contingencia. Será ahora su sucesor, Arcadi España, quien tendrá que buscar el modo de poner orden en este maremágnum de atajos presupuestarios, y volver a ofrecer unas cuentas presentables a Bruselas.
Y rodo ello sin olvidar, la financiación autonómica anclada por obligación a lo ya comprometido y que de no cumplirse obligaría a la salida de Sánchez de La Moncloa o la armonización, a escala estatal, de los impuesto de Sucesiones y Donaciones mas los numerosos conflictos judiciales como el pendiente del fallo del Constitucional sobre el Impuesto de Patrimonio y el referente al impuesto a la banca, ambos en manos del Tribunal Constitucional.
