El Ejecutivo socialista utilizará así los fondos de todos los españoles para tomar posiciones en estas pequeñas empresas, con un objetivo que va más allá del desarrollo tecnológico: lograr un control efectivo sobre lo que produzcan. Esta es una parte de la letra pequeña del programa IN+DEF, un compromiso interministerial firmado este lunes por los ministerios de Industria, Defensa y Ciencia. Un pacto del que se deriva, también, un distanciamiento de Israel y Estados Unidos (EEUU), con el objetivo de desarrollar en España la tecnología militar que ahora importa de esos países.
Durante su intervención en la presentación del plan, Morant aseguró que una de las líneas estratégicas era invertir en «fondos de capital riesgo», con «más de 322 millones de euros de financiación pública», algo que se va a centrar «en tecnologías duales». «No es una subvención», destaca la ministra de Ciencia, «es una inversión directa en las empresas que construirán la industria de seguridad del futuro», ha sentenciado. Es decir, una parte significativa del dinero no se da para revitalizar este sector, sino para controlarlo, una idea que el Ejecutivo ya ha mantenido con otras medidas, como la creación de un fondo soberano español.
Los fondos de capital riesgo, también conocidos como venture capital o private equity, son vehículos de inversión colectiva que financian empresas no cotizadas con alto potencial de crecimiento, a cambio de una participación accionarial. Esta es una de las herramientas que va a usar Sánchez en su plan de defensa.
Según Morant, también habrá una «segunda línea de subvenciones» dotada con «otros 100 millones de euros», en este caso para financiar «18 proyectos, cada uno de ellos formado por un consorcio de varias empresas, grandes y pequeñas». «Hemos apoyado también a 64 startups de base tecnológica», ha asegurado la política valenciana.
La tercera línea estratégica, según la ministra, «es el fortalecimiento de los centros tecnológicos» con «50 millones de euros para financiar nuevos proyectos y 35 centros tecnológicos trabajando en inteligencia artificial cuántica, en materiales avanzados o en Industria 5.0».
«Este programa va a suponer un salto cuantitativo», ha asegurado Margarita Robles, ministra de Defensa. «Lo estamos haciendo porque queremos dejar a nuestros hijos y nietos un futuro en paz», ha declarado. Y ha asegurado que está muy orgullosa de «la industria de la defensa» de España.
El Ejecutivo no oculta que su intención es ganar mayor independencia. El secretario general de Industria, Jordi García Brustenga, ha asegurado que este plan «va a dar» a España «autonomía, soberanía industrial en la línea tecnológica». Por su parte, Jordi Hereu, ministro de Industria, ha asegurado que «la finalidad última» de este programa es «proteger la paz»: «España y Europa se tienen que preparar y, en el mejor de los sentidos, se tienen que rearmar para poder defender nuestra visión del mundo».

