El estudio indica que, para las pymes, «el crecimiento deja de traducirse en progreso real», lo que plantea desafíos significativos para el sector. Así, a pesar de que el 57,6% de las pymes cerró 2025 con beneficios, el 20,1% se encontró en pérdidas. Además, un 22,3% de las empresas se situó en una situación de equilibrio, lo que significa que más de cuatro de cada diez no generan rentabilidad. Esta situación resalta un deterioro reciente en la salud financiera de las pymes.
Santiago Ollero, presidente del Consejo General, señala que «el problema no es la empresa. La pyme española está respondiendo». Sin embargo, subrayó que el entorno empresarial es cada vez más complicado. «Nos debatimos siempre entre dónde estamos y dónde podríamos estar si las reglas fueran las correctas y adecuadas», agregó.
El informe destaca que el 41,3% de las empresas incrementó sus ventas en 2025, pero este aumento no se tradujo en una mejora de resultados. «Las empresas están haciendo más para conseguir menos», advirtió Santiago, señalando que la situación actual es insostenible a largo plazo.
El análisis del Barómetro identifica varios factores que agravan la situación. El 69,1% de los gestores administrativos reporta un aumento de la presión fiscal, mientras que el 81,85% señala los costes laborales como un gran problema. Además, el 84,56% apunta a la incertidumbre económica como un elemento determinante en el entorno empresarial. Estos factores han comenzado a tener un impacto visible. El 56,15% de los profesionales considera que el riesgo empresarial está aumentando, mientras que cerca del 19,2% de las empresas ya presenta problemas graves de liquidez. «Cuando la presión viene de todos los frentes, lo que se reduce no es solo el margen sino también la capacidad de resistir», explicó Santiago.
La percepción sobre la relación con la Administración también es negativa. El 86,1% de los gestores considera que no ha mejorado en el último año y un 39,9% afirma que gestionar hoy es más difícil que hace doce meses. Los problemas incluyen exceso de normativa y lentitud en los trámites, lo que complica aún más la actividad empresarial. «Hemos avanzado en tecnología, pero no siempre en eficacia», señaló Santiago. El informe subraya que la digitalización no ha reducido la carga administrativa, sino que ha añadido complejidad a las empresas, lo que genera una sensación de desamparo en el sector.
El Barómetro advierte que, aunque no hay una crisis inmediata, el desgaste acumulativo es preocupante. «El problema no es la falta de actividad, sino las condiciones en las que se desarrolla», concluyó Santiago. La fiscalidad, los costes y la burocracia limitan el crecimiento y aumentan la vulnerabilidad del tejido empresarial.
Las empresas siguen respondiendo a estos desafíos, con un 64,7% manteniendo su plantilla en 2025. Sin embargo, lo hacen con menos margen y mayor riesgo. «La cuestión es cuánto tiempo pueden seguir haciéndolo en estas condiciones», reflexionó el presidente del Consejo General, instando a una revisión de las políticas que afectan a las pymes.
El informe concluye que es necesario acompañar a las empresas en un entorno cada vez más complejo. «Hoy el valor no está solo en analizar, sino en acompañar de verdad a las empresas», enfatizó Santiago. Esta llamada a la acción es crucial para garantizar la sostenibilidad del sector en el futuro.
