En concreto, mantiene la estimación que ya dio un mes antes de un crecimiento del 3,1% para este año y de un 3,2% para el próximo. Una situación que también se traducirá en una mayor demanda de petróleo que habrá que satisfacer. Para este año la OPEP calcula que la demanda crecerá en 1,4 mbd cada día y en 1,3 mbd el próximo año.
Sin embargo, la realidad es que de los doce países miembros de la organización, Arabia Saudí, se vio obligada a dejar de suministrar 2,3 millones de barriles diarios y pasar de producir 10,1 mbd en febrero a 7,8 mbd en marzo. En los Emiratos Árabes Unidos la reducción fue de 1,5 mbd (de 3,4 mbd a 1,9 mbd). Fue Irán el país que en menor medida se ha visto afectado, al recortar en sólo 0,8 mbd su producción. De todos los miembros, Venezuela y Nigeria, con 0,79 mbd y 0,22 mbd respectivamente, fueron los únicos socios de la OPEP en incrementar su capacidad de producción en marzo.
En situación similar se encuentra la OPEP+ (conformada por los 12 países de la OPEP y once aliados, entre ellos Rusia). Sus 23 integrantes bombearon un 18% menos en marzo. Si en febrero produjeron 42,75 millones de barriles diarios, en marzo pasado la producción cayó a 35 mbd. Se trata de la segunda mayor caída de la producción, tras la provocada en la pandemia del Covid por la caída de precios.
Mientras tanto, el precio medio del petróleo ha fluctuado con alta volatilidad durante las siete semanas de guerra en Irán. Si antes del inicio de los ataques el precio del barril Brent rondaba los 72 dólares, ayer volvió a escalar hasta los 100 dólares. En estas semanas ha alcanzado incluso picos que han rozado los 146 dólares el pasado 19 de marzo, según datos de la OPEP. Al anunciarse el inicio de conversaciones entre EE. UU. e Irán el precio se desplomó desde los 110 dólares a los 94 dólares. El fracaso del encuentro entre ambos contendientes en Islamabad ha vuelto a situar el precio en la barrera de los 100 dólares.
