La tasa armonizada aumentó nueve décimas hasta, también, el 3,4%, incrementando el diferencial con la media de la eurozona hasta 0,9 puntos. La tasa subyacente se incrementó en dos décimas porcentuales hasta el 2,9%, y el núcleo inflacionista, que excluye todos los alimentos y los bienes energéticos, si situó en el 3,2% –tres décimas más que el mes anterior–. El resultado en el índice general ha sido inferior al esperado, debido fundamentalmente a las medidas de alivio fiscal aprobadas por el Gobierno el 20 de marzo. Sin dichas medidas, se puede estimar que la inflación de marzo habría sido del 3,7%. La tasa subyacente fue, por el contrario, mayor de lo previsto, concretamente en los servicios y en los bienes industriales no energéticos (BINE)
Los alimentos elaborados mantuvieron su tasa estable en el 2,3%, destacando la bajada en el café, el chocolate y el queso, y la subida en los aceites vegetales. En cuanto a los bienes industriales no energéticos, su tasa se elevó hasta el 1,6%, la más elevada desde enero de 2024, impulsado por un encarecimiento del vestido y calzado muy superior a lo habitual en un mes de marzo.
Cabe destacar que este grupo presentaba tasas de inflación del 0,5% en los primeros meses del año pasado, y a partir de entonces ha mantenido una continua progresión ascendente. En cuanto a los servicios, su inflación se elevó en dos décimas porcentuales hasta el 3,7%, debido al ascenso en los paquetes turísticos y, en menor medida, los billetes de avión internacionales, mientras que en hoteles y restaurantes la inflación ha descendido, así como en viajes de avión nacionales. Respecto a los componentes más volátiles, los alimentos no elaborados bajaron sus precios un 0,4%, recortando la tasa de inflación hasta el 4,8%. Los componentes que más han influido en este resultado han sido las frutas tropicales, los huevos y la carne fresca.
En cuanto a los productos energéticos, los combustibles se encarecieron mientras que el gas y la electricidad bajaron de precio, con un resultado final de un ascenso de la tasa de inflación de este grupo desde -3,1% hasta 7,3%. Esta última, no obstante, se habría situado en torno al 10% –en línea con lo previsto– sin las medidas fiscales mencionadas. En suma, el aumento de la inflación general en marzo se ha debido al impacto de la guerra sobre los productos energéticos, así como a la persistencia de tensiones en la inflación subyacente.
Previsiones
Las previsiones de inflación siguen sujetas a una gran incertidumbre, ya que su evolución estará muy condicionada por el devenir del conflicto en Irán y por el calendario de retirada de las medidas fiscales adoptadas por el Gobierno. En el escenario central de previsiones se parte del supuesto de que el precio del crudo y del Mibgas será el descontado en el mercado de futuros en el momento de la elaboración de esta nota, y que las medidas del Gobierno se mantendrán hasta octubre. Bajo estas condiciones, la inflación general en los próximos meses ascenderá hasta cerca del 4%, situándose de media anual en el 3,5%, mientras que la tasa media anual de la subyacente será del 2,8% (cuadro 2). Si las medidas fiscales se retirasen conforme al calendario previsto en el momento actual –es decir, en junio–, la tasa media anual de inflación general sería del 3,8%. En un escenario alternativo en el que el precio del crudo se mantiene en torno a 102 dólares durante todo el periodo de previsión, la tasa general se situaría la mayor parte del año por encima del 4%, con una media anual del 3,9% (cuadro 2.B). Finalmente, en un escenario más favorable en el que el precio de esta materia prima desciende progresivamente hasta terminar el año en torno a 73 dólares, la tasa media anual se situaría en el 3,1%
