Las primeras cifras hablan de 1.000 empleos en vilo y 350 millones de euros comprometidos. El programa del caza promulgó en 2022, con Murtra todavía presidente de Indra, la creación de 1.000 puestos de trabajo directos en España, 400 de ellos en la tecnológica.
El papel de Indra consistía en ser el coordinador industrial nacional en el programa NGWS (Next Generation Weapon System), el núcleo del programa FCAS y poseía el papel más relevante en las áreas de nube de combate, sensores, laboratorios de simulación e ingeniería de sistemas.
La confianza en el proyecto era tal que el mismo Ministerio de Industria y Turismo aprobó en septiembre del año pasado una concesión de préstamos sin intereses a varias compañías, entre las que se encontraba como principal adjudicado Indra, para el programa asociado al Sistema Integral Aéreo de Última Generación (NGWS Nacional. El préstamo plurianual alcanza los 350 millones de euros repartidos hasta 2029. Pero el principal desembolso se realizó en 2025, cuando se repartieron hasta 278 millones de euros. De estos, 214 millones se destinaron al subprograma Contrato Tecnológico Nacional NGWS, cuya entidad beneficiaria es Indra. Los 64 millones restantes se destinaron a la UTE formada por Airbus Defence and Space e Indra para el programa del FCAS Nacional.
El mismo decreto recoge que en caso de que el Gobierno decida cancelar el programa basándose en el interés público, «el Ministerio de Industria y Turismo exigirá a las empresas beneficiarias que devuelvan al Tesoro Público los fondos sobrantes en el plazo de un mes desde la notificación». La cantidad que devolverá será la diferencia entre los anticipos que ya hayan recibido y los gastos ya comprometidos por la empresa hasta la fecha de la cancelación.
